La primera vuelta de las elecciones municipales en el Estado francés, celebrada este domingo, ha dejado un panorama de profundas contradicciones entre los partidos de izquierdas mientras los fascistas del Rassemblement National (RN) consolidan su avance en numerosas ciudades, según se desprende de los resultados primeros resultados publicados por las actualizaciones del diario Le Monde.

RN y aliados: avance generalizado en el sur y el norte

El partido de Marine Le Pen y sus aliados firman una noche de avances significativos en todo el territorio. Louis Aliot ha sido reelegido alcalde de Perpinya en primera vuelta con un 51,4%, convirtiéndose en el único dirigente ultraderechista que repite mandato en una ciudad de más de 100.000 habitantes. En Toulon, la candidata del RN Laure Lavalette lidera la primera vuelta con cerca del 40%, situándose en una posición inmejorable de cara al balotaje. En Nîmes, el candidato ultraderechista Julien Sanchez encabeza el escrutinio por un estrecho margen, mientras que en Menton, Alexandra Masson obtiene un 36,5% que la coloca como favorita para la segunda vuelta. En municipios de tamaño medio y pequeño del sur y el norte del país, los fascistas cosechan resultados que confirman su arraigo territorial, con victorias en primera vuelta en localidades como Beaucaire, Hayange o Moissac, y balotajes favorables en decenas de ellas.

La izquierda fragmentada: LFI triunfa en suburbios mientras PS y ecologistas resisten en capitales regionales

La Francia Insumisa (LFI) logra avances significativas en ciudades populares y periféricas, aunque choca con el veto del Partido Socialista (PS) y ecologistas a cualquier alianza estatal. En Saint-Denis, la lista liderada por Bally Bagayoko ha obtenido un contundente 50,99% en primera vuelta, arrebatando la ciudad al PS. En Roubaix, el diputado insumiso David Guiraud logra un 46,5%, pero no alcanzó la mayoría absoluta requerida (>50%) para ganar en primera vuelta, por lo que avanza a una segunda ronda. En Lille, la candidata de LFI Lahouaria Addouche mantiene una disputa ajustada cara a cara la primera posición con Arnaud Deslandes, líder del PS local, que también pasará la segunda vuelta. Sin embargo, el PS y Place publique mantienen su negativa a pactar con LFI en Marsella, París y Lyon, donde sus candidatos podrían ser decisivos para evitar que los fascistas lleguen a la alcaldía. La izquierda tradicional conserva sus posiciones en ciudades como Rennes (Nathalie Appéré, 33,3%), Nantes (Johanna Rolland, 35%) y Montpellier (Michaël Delafosse, 32,8%), aunque en muchos casos sin margen para gobernar en solitario.

Conservadores y "centristas": mantienen plazas clave pero con dificultades

La derecha clásica mantiene opciones en algunas de las principales ciudades del Estado. En París, Rachida Dati logra un 24,9% que la sitúa en segunda posición por detrás del candidato de izquierdas, aunque con opciones de remontar si logra aglutinar el voto de centro y derecha. En Lyon, el empresario Jean-Michel Aulas, apoyado por la derecha y los macronistas, disputa la primera posición al alcalde ecologista saliente con un 35,4%, en un escenario de empate técnico. En Niza, sin embargo, el candidato de la derecha tradicional Christian Estrosi queda relegado a un 30,7% muy por detrás de Eric Ciotti, que se ha presentado en alianza con el RN y obtiene un 43,5% que le sitúa como claro favorito.

Macronismo: un papel secundario en la mayoría de ciudades

El partido del presidente de la República, bajo la marca Renaissance y Horizons, queda relegado a un papel testimonial en la mayoría de grandes ciudades. En París, el candidato macronista Pierre-Yves Bournazel apenas alcanza el 11,8%, lejos de disputar el balotaje. En otras capitales regionales, los candidatos vinculados al oficialismo obtienen resultados discretos, a excepción de algunos feudos históricos como El Havre, donde Edouard Philippe lidera con un 43,76% aunque sin alcanzar la mayoría absoluta. El debilitamiento del macronismo en el ámbito local confirma la erosión general del partido presidencial, que apenas logra arañar protagonismo en un puñado de municipios mientras la batalla principal se libra entre un fascismo en ascenso, una socialdemocracia fragmentada en dos partidos y una derecha clásica que resiste a duras penas.

Abstención

La abstención se ha situado en torno al 44%, una de las más altas en unas municipales fuera del contexto de la pandemia, lo que demostraría una profunda desafección social hacia la política institucional. Mientras Marine Le Pen celebra la "victoria inmensa" de su partido, la izquierda tanteará una opción unitaria ante el avance ultraderechista o tratará competir sin renunciar a sus diferencias programáticas y sus prioridades a la hora de formar listas en una segunda vuelta.