La UE busca mantener abierto Ormuz y critican a Trump por aliviar las sanciones a Rusia
Kallas carga contra Washington mientras firma acuerdos militares con India y estudia cómo "garantizar la navegabilidad" de Ormuz sin implicarse directamente.
Los ministros de Exteriores de la Unión Europea abordaron este lunes las consecuencias del cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán y la decisión de Estados Unidos de aliviar temporalmente las sanciones al petróleo ruso para contener la subida de precios. La alta representante, Kaja Kallas, calificó la medida de Washington como "un precedente peligroso" por permitir a Moscú obtener más recursos para su guerra en Ucrania. Sus palabras, sin embargo, omiten que la propia UE ha negociado durante décadas con países y regímenes considerados como "dictatoriales" y "autoritarios" por la propia UE cuando sus intereses energéticos estaban en juego, y que las empresas europeas siguen especulando con los hidrocarburos mientras la crisis se agrava. La disputa entre Bruselas y Washington, por tanto, se presenta como un episodio más de la rivalidad entre los imperialistas por el control de los recursos, donde los pueblos solo pagan las consecuencias.
Mientras tanto, Irán mantiene cerrado el estrecho como respuesta a la ofensiva militar que Estados Unidos e Israel lanzaron contra su territorio el pasado 28 de febrero, una agresión que ha causado más de 1.500 muertos y que forma parte de un largo historial de crímenes del "Eje Epsteiniano" de EE.UU. e Israel, que libra su guerra particular en Oriente Medio con asesinatos selectivos e indiscriminados, sabotajes a instalaciones y un bloqueo comercial que dura décadas. Sin embargo, la narrativa dominante en los medios occidentales presenta a menudo a Teherán como "la amenaza", invirtiendo una realidad de forma cada vez más insostenible a ojos de la opinión pública internacional, que ahora ve cómo suben los precios de los carburantes. Mientras tanto, los gobiernos europeos debaten cómo garantizar la navegabilidad de la vía sin ampliar misiones militares. Irán ya advirtió que romper alianzas con EE.UU. e Israel es el único camino para desbloquearlo.
Las declaraciones de los ministros españoles e italianos ejemplifican la doble cara y el doble juego del discurso "antibelicista" europeo. José Manuel Albares aboga por una "solución diplomática" mientras el Estado español sigue permitiendo el abastecimiento de aviones y buques estadounidenses en sus bases de Rota y Morón, participa en misiones de la OTAN, deja atracar a cargueros llenos de armas para Israel y sigue siendo el décimo exportador mundial de armamento. Italia, por su parte, se ofrece a reforzar la misión 'Aspides' en el mar Rojo pero se desentiende de Ormuz, en una estrategia que busca proteger sus rutas comerciales sin involucrarse directamente en una confrontación con el país persa. Alemania, el país que más ha presionado para mantener la confrontación con Rusia, rechaza cualquier participación militar en Irán mientras sus empresas energéticas aprovechan la volatilidad de los precios para aumentar sus márgenes.
Acuerdos con la India
En medio de este escenario, India ha emergido como un socio emergente para la UE. El ministro de Exteriores indio, Subrahmanyam Jaishankar, anunció durante una visita del lunes a Bruselas que Nueva Delhi quiere "dramatizar" su asociación con el bloque, incluyendo acuerdos militares y la compraventa de armamento, drones y tecnología antidrones. India, que mantiene sus relaciones comerciales con Rusia pese a las sanciones occidentales y sigue comprando petróleo a Moscú, se presenta como un "socio pragmático" en un mundo revuelto. Jaishankar evitó criticar la decisión de Trump de aliviar las sanciones y se limitó a pedir "estabilidad y predictibilidad en los mercados", mientras expresaba su "profunda preocupación" por el conflicto en Irán, donde India tiene intereses energéticos y cerca de 10.000 ciudadanos residentes.
"La liberación de barriles, un parche sin efecto real"
Mientras los políticos profesionales hablan, se enredan en disputas y negocian, las consecuencias materiales de la crisis se agravan. La ministra austríaca reconoció de que la liberación de barriles de la Agencia Internacional de la Energía ha sido un parche sin efecto real, y alertó de que el bloqueo de Ormuz afecta también a los fertilizantes, lo que desencadenará una crisis alimentaria, por el momento en África. Las multinacionales europeas ya se preparan para lucrarse con la ayuda humanitaria y la especulación con los granos, en un ciclo perverso donde la guerra y el hambre son oportunidades de negocio. La UE, incapaz de actuar en beneficio de las clases trabajadoras y desposeídas del mundo, se limita a gestionar la crisis para proteger los beneficios de sus capitales, mientras la retórica de sus dirigentes oculta la realidad de una economía mundial cada vez más dependiente de la financiarización de las materias primas.