El director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, ha presentado su dimisión este martes en una carta dirigida al presidente Donald Trump en la que acusa a Israel y a su "poderoso lobby estadounidense" de haber orquestado la guerra contra Irán. Kent, veterano de once despliegues en combate y viudo de una soldado en Irak, asegura que no puede "en conciencia" seguir apoyando un conflicto que considera iniciado sin que existiera una "amenaza inminente" para lo que ellos denominan como "seguridad nacional". La carta, difundida en su cuenta de X, supone la primera deserción de alto nivel en la administración Trump desde el inicio de la ofensiva contra Irán el pasado 28 de febrero.

En su misiva, Kent denuncia una "campaña de desinformación" impulsada por "altos cargos israelíes y miembros influyentes de los medios estadounidenses" que habría "engañado" al presidente sobre "la necesidad de atacar Irán". "Esta cámara de eco se utilizó para engañarle haciéndole creer que Irán suponía una amenaza inminente", escribe, y compara la situación con las tácticas empleadas para justificar la invasión de Irak en 2003, que Kent recuerda que "costó la vida a miles de soldados estadounidenses". El dimitido responsable "antiterrorista" recuerda que Trump, en su primer mandato, supo "aplicar el poder militar sin caer en guerras interminables" y le insta a rectificar: "Puede cambiar el rumbo y trazar un nuevo camino para nuestra nación".

"Declive y caos"

El director saliente apela a su condición de veterano y a la memoria de su esposa, Shannon, fallecida en combate, para justificar su negativa a enviar a "la próxima generación" a luchar por una guerra que "no beneficia al pueblo estadounidense". La carta, con un marcado tono nacionalista y religioso, concluye con una advertencia sobre el riesgo de "declive y caos" si se mantiene la senda actual. Su renuncia se produce en un momento de creciente malestar en sectores marciales y de inteligencia por la deriva del conflicto, que acumula más de 1.500 iraníes asesinados y ha provocado una crisis energética global.

La dimisión de Kent evidencia las fisuras internas en la administración Trump respecto a la guerra y, sobre todo, la creciente conciencia sobre el papel del lobby israelí en la política exterior estadounidense. Sus palabras, cargadas de experiencia personal y profesional, refuerzan las tesis de quienes denuncian que EE.UU. está librando una guerra por delegación en beneficio de los intereses de Tel Aviv. Mientras Trump guarda silencio y la maquinaria bélica sigue su curso, la voz de un alto cargo que abandona resuena en la opinión pública.