El Gobierno español inyecta otros 1.000 millones en ayuda militar para Ucrania
Moncloa lleva comprometidos casi 4.000 millones para Kiev desde 2022, el coste equivalente de 400 hospitales o 80.000 pensiones anuales.
Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español, "el más progresista de la historia", anunció este miércoles otra partida más de 1.000 millones de euros para apoyar militarmente a Ucrania, elevando la ayuda bélica española total a cerca de 4.000 millones desde 2022, según informa Europa Press. En una comparecencia junto al presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, desde el Palacio de la Moncloa, Sánchez desveló que parte de esta financiación se destinará a la "coproducción y cofabricación" conjunta con empresas ucranianas en el ámbito militar, concretamente en drones y radares. El presidente defendió "la necesidad de aumentar y fortalecer la industria europea de la defensa" y confirmó que buena parte de los fondos se canalizarán a través del instrumento SAFE creado por la Comisión Europea.
La visita de Zelensky a Madrid ha servido para dar un salto cualitativo en la cooperación bélica entre ambos países. Antes de acudir a La Moncloa, el presidente ucraniano visitó la sede de Sener Aerospace & Defence en Tres Cantos, donde las empresas españolas Sener y Escribano Mechanical & Engineering firmaron acuerdos con compañías ucranianas para la coproducción de armamento. Sener, que fabrica sistemas para misiles antiaéreos Iris T y Patriot, se alía con Fire Point, Luch y Radionix para desarrollar misiles, comunicaciones y drones. Escribano, que ya suministra estaciones de armas para blindados ucranianos, producirá munición guiada junto a la firma Skytown. La fórmula, según fuentes industriales citada por El País, combina la tecnología española con la experiencia de combate adquirida por Ucrania en cuatro años de guerra.
Además, Zelensky ha aprovechado la ocasión para pedir a los socios europeos que desbloqueen el paquete de 90.000 millones de euros acordado a finales de 2025, actualmente vetado por Hungría. El presidente ucraniano insistió en que "no es un bloqueo justo" y que "no hay alternativa" a esta financiación para mantener a flote a sus fuerzas armadas. Sánchez, por su lado, destacó también los proyectos de cooperación en materia ferroviaria, energética, sanitaria y de gestión del agua, coordinados por la Oficina de Reconstrucción Española para Ucrania, que según sus cifras "ya ha movilizado más de 200 millones y ha donado seis generadores eléctricos que benefician a 14.000 personas", muchísimo más de lo que ha comprometido para Cuba, por ejemplo.
En su intervención, el presidente español quiso subrayar la "coherencia" de su Gobierno al aplicar "el mismo baremo" ante "cada agresión contraria al orden y derecho internacional", "ya sea en Ucrania u Oriente Medio"; sin embargo, el Gobierno español no ha mandado ayuda militar a Hamas para enfrentar el genocidio que Israel está cometiendo contra el pueblo palestino, ni mucho menos. Además, la declaración que contrasta desde otro flanco con su insistente proclamación del "no a la guerra" en el genocidio en Gaza y los ataques contra Irán, mientras Madrid sigue permitiendo el tránsito de armamento para Israel por sus puertos, comerciando con la entidad sionista y manteniendo la colaboración logística con Estados Unidos desde las bases de Rota y Morón.
Mientras Moncloa engrasa la maquinaria bélica europea con nuevos contratos de armamento, el gasto social sigue sufriendo recortes encubiertos. Las listas de espera en la sanidad pública superan los 800.000 pacientes, la inversión en I+D se mantiene por debajo de la media europea y el sistema de dependencia arrastra un déficit crónico. Los 4.000 millones acumulados destinados a la guerra en Ucrania, que deja ya miles de bajas entre ucranianos y rusos, podrían haber duplicado el presupuesto de becas, reducir las listas de espera a la mitad o financiar íntegramente la ley de dependencia durante un año. Sin embargo, han sido destinados a financiar armamento y la corrupción de una guerra que Occidente empieza a dar por perdida.