Sánchez destina 862 veces más fondos a Ucrania que a Cuba en 2026
El Gobierno español ha comprometido para este año 1.000 millones en financiación militar para Kiev mientras la ayuda humanitaria a su excolonia apenas alcanza los 1,16 millones.
La política exterior del Gobierno español, que presume de "aplicar el mismo baremo ante cada agresión contraria al orden y derecho internacional", revela prioridades difícilmente equiparables cuando se observan las cifras comprometidas para 2026. Según los anuncios realizados en la reciente visita de Volodimir Zelensky a Madrid, Pedro Sánchez ha comprometido 1.000 millones de euros en ayuda militar para Ucrania durante este año, que se suman a los 4.000 millones ya aportados desde 2022. En contraste, la ayuda humanitaria de emergencia destinada a Cuba en lo que va de año, asfixiada por el bloqueo estadounidense que dura más de seis décadas, alcanza 1,16 millones de euros según los últimos compromisos cuantificados por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
La aplastante diferencia es de 862 a 1, es decir, los 1.000 millones comprometidos para Ucrania en 2026 podrían haber financiado 862 envíos como el millón de euros destinado a Cuba en febrero, o 6.250 paquetes del programa de emergencia de 160.000 euros activado con Cruz Roja. En cambio, este último apenas alcanzará para cubrir necesidades básicas de 5.000 personas y dotar de energía a unos pocos centros educativos y de mayores con sus 15 o 20 placas fotovoltaicas. La partida militar destinada a Ucrania contrasta con la situación de millones de cubanos que también sufren apagones diarios, hospitales que operan con recursos mínimos y una red eléctrica colapsada. La diferencia es que mientras Kiev recibe fondos masivos para sostener su esfuerzo bélico, reconstruir infraestructuras y afrontar los cortes de suministros, La Habana percibe ayudas testimoniales que ni siquiera alcanzan para paliar la emergencia humanitaria más básica.
La ayuda española a Cuba en los últimos años ha consistido principalmente en asistencia humanitaria puntual. En 2022 se registraron envíos de emergencia sin cuantía detallada, dentro del Marco de Asociación País España-Cuba 2019-2022, con una estimación de hasta 57,5 millones para todo el período, aunque la ejecución real fue inferior. Entre 2023 y 2025 se produjeron envíos tras huracanes, como 36 toneladas en noviembre de 2025 después del paso de Melissa, o 9 toneladas en 2024 con tiendas de campaña valoradas en unos 56.000 dólares. En 2026, el Gobierno español ha comprometido un millón de euros en ayuda alimentaria y sanitaria vía Naciones Unidas, más los mencionados 160.000 euros para sistemas fotovoltaicos en instalaciones médicas del convenio con Cruz Roja Española, y los kits de alimentos y placas solares anunciados esta semana.
Las medidas de urgencia llegan en medio de una crisis humanitaria que alcanza niveles extremos por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense. La agresión militar de EE.UU. en Venezuela en enero cortó el suministro de petróleo, principal fuente de combustible de la isla, y la amenaza de aranceles adicionales de Washington a quien comercie con La Habana ha agravado la situación tras el corte de suministro desde México. Como consecuencia, organismos internacionales alertan de que apenas quedan 500 centros de salud operativos para emergencias, millones de personas carecen de acceso a agua potable y 4,5 millones están en riesgo de inseguridad alimentaria.
Ayuda militar a Ucrania: 1,5 millones de años de salario medio cubano
Mientras Sánchez defiende la "coherencia" de su política exterior, donde dice aplicar "el mismo baremo" ante violaciones del derecho internacional, sus actos podrían dar a entender que hay vidas que merecen reconstrucción y ayuda milmillonaria inmediata y vidas que merecen apenas un gesto simbólico. Los 1.000 millones de ayuda militar para Ucrania equivalen a una cifra estimada que oscila entre 4,9-5,5 millones de años individuales de años del salario medio cubano, o a la construcción de más de 90.000 sistemas energéticos avanzados como los que el Gobierno español ha enviado de forma testimonial. Esas 90.000 placas solares servirían para dotar de energía a cientos de hospitales, escuelas y centros de salud, paliando la asfixia a la que los aliados estadounidenses de Madrid someten a la isla, que padece un bloqueo declarado ilegal por la ONU, respaldado únicamente por EE.UU., Israel y la propia Ucrania.
Profundas relaciones hispano-cubanas
La comparativa resulta especialmente dolorosa si se atiende a los vínculos históricos, culturales y humanos hispano-cubanos. La isla fue la última colonia española hasta 1898, y ese pasado de dominación colonial dejó una herencia imborrable: el idioma compartido, instituciones, costumbres y una historia compuesta de migraciones, idas y venidas, familias a ambos lados del Atlántico. Esos lazos son tan profundos que ni siquiera la dictadura franquista, que mantuvo relaciones con el régimen de Batista y luego se resistió a reconocer a la Cuba revolucionaria, logró romper del todo el vínculo afectivo y cultural entre ambos pueblos. Miles de españoles tienen familia en Cuba, y millones de cubanos llevan apellidos españoles. Y sin embargo, cuando la isla se asfixia bajo el bloqueo más largo de la historia humana, la respuesta del gobierno español es 862 veces inferior a la que destina a un país con el que esos lazos son, objetivamente, mucho más recientes y frágiles, simplemente porque es aliado de la OTAN.