Hezbollah se reorganizó en 24 horas mientras Israel y EE.UU. lo daban por “destrozado”
El proceso comenzó al día siguiente del “alto el fuego”: abandonaron las comunicaciones electrónicas y recuperaron el funcionamiento de células autónomas; ahora lanzan cohetes y drones contra Israel.
Mientras Israel, Estados Unidos y el propio gobierno libanés cantaban victoria durante más de un año con que Hezbollah “había quedado destrozado”, “retrasado a décadas” o en “vías de desarme”, la organización chií estaba reconstruyéndose a contrarreloj. Según cuatro fuentes familiarizadas con el proceso de recuperación citadas por Middle East Eye, los trabajos comenzaron el 28 de noviembre de 2024, un día después de la entrada en vigor del alto el fuego. Dentro de la organización, la suposición no era que la guerra hubiera terminado, sino que el siguiente asalto con Israel era solo cuestión de tiempo. Desde esa perspectiva, las fuentes señalaron que la tregua no fue un acuerdo político, sino un “intervalo operativo” en el que cada día que pasaba contaba. Para mediados de diciembre de 2025, los comandantes militares ya habían informado a la dirección de que “todo lo que se podía reconstruir, se había reconstruido”. “Dijimos a los líderes: misión cumplida”, relataron las fuentes.
La guerra de 2024 había golpeado al partido-milicia con una campaña de choque en capas: Israel detonó cientos de buscas en septiembre hiriendo y matando a varias personas, los bombardeos que asesinaron a su secretario general, Hassan Nasrallah, y a la cúpula militar, y una invasión terrestre que dejó el liderazgo “ciego, disperso y roto”, según describió una de las fuentes. Pero la resistencia de los combatientes en la frontera —a los que las fuentes denominan “mártires andantes”— dio aire a los comandantes supervivientes para reagruparse. Las fuentes señalaron que Israel había penetrado los sistemas de comunicaciones mucho más de lo que se creía, hasta el punto de poder rastrear posiciones en tiempo real. En respuesta, Hezbollah abandonó sus tres redes previas para asuntos sensibles y retrocedió a métodos “básicos y primitivos”: mensajeros humanos, notas escritas a mano y canales compartimentados entre el mando y las unidades. Una de las fuentes describió este cambio no como un retroceso, sino como un “acto deliberado de adaptación”.
La experiencia del conflicto llevó a una reestructuración más profunda. Según las fuentes citadas por el Middle East Eye, en los años posteriores a la guerra de 2006 y sobre todo durante la intervención en Siria, Hezbollah se había transformado en un ejército más convencional: más grande, más pesado, más centralizado y con cadenas de mando extensas y complejas. Ese modelo, dijeron los comandantes supervivientes con referencias metafóricas, había convertido a la organización en “una carroza pesada que solo podían mover un grupo de sementales”, cuando antes era “como caballos sueltos más ligeros”. Tras la guerra de 2024, la dirección militar de Hezbollah impulsó un retorno al denominado “espíritu Mughniyeh”, en referencia al comandante Imad Mughniyeh, basado en unidades dispersas y semiautónomas que operan según escenarios generales sin instrucción constante del centro de mando. El vínculo con el comando central se hizo más liviano, más lento, más flexible, pero sobre todo, menos expuesto. “Es un modelo construido no solo para operar, sino para sobrevivir”, explicaba una fuente.
La misma lógica se aplicó al regreso al sur del Líbano. Aunque públicamente el acuerdo de alto el fuego exigía que Hezbollah no tuviera presencia militar entre la frontera y el río Litani, y el ejército libanés aseguró en enero que había tomado el control operativo de la zona. Las fuentes consultadas por el Middle East Eye, en cambio, describen una realidad muy distinta: la organización no necesitó formaciones visibles, sino que reconstruyó su presencia mediante células pequeñas y cuadros individuales que repararon instalaciones dañadas, reactivaron sitios no expuestos y reforzaron posiciones con paciencia y movimiento cuidadoso. “Conectamos el día con la noche, confiando de persona a persona para recuperar y restaurar”, precisó una de las fuentes.
El resurgimiento se ha hecho visible en las últimas dos semanas: desde el 2 de marzo, Hezbollah ha lanzado andanadas de decenas de cohetes y drones, alcanzando incluso el sur de la Palestina ocupada por el Estado de Israel y obligando a colonias como Ascalón a refugiarse en sus búnkeres. “Mohamed Afif, nuestro exjefe de medios, solía decir que Hezbollah no es un partido, es una nación, y las naciones no mueren”, recordó la tercera fuente. “La gente creía que era solo un eslogan. Pero hemos demostrado que no lo era”.