Las cuentas de Vox han vuelto a la primera línea de la polémica, aunque las irregularidades que las salpican llevan años siendo denunciadas por dirigentes purgados y fiscalizadas por el Tribunal de Cuentas. La semana pasada, el exvicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, aseguró en una entrevista en El Mundo que el líder Santiago Abascal percibió un "tercer sueldo" de 60.000 euros a través de una empresa de sus asesores que ingresó en la cuenta de su mujer, Lidia Bedman, por "servicios de consultoría de dudosa existencia". La revelación no era nueva: El Confidencial ya había publicado en 2025 que Bedman cobró esa cantidad de IVAT S.L., una editorial vinculada a Gabriel Ariza, socio de Kiko Méndez-Monasterio en Tizona, la consultora que factura 26.700 euros mensuales a Vox por asesoría. Pero la denuncia de Gallardo, sumada a la convocatoria de un congreso extraordinario por parte de los críticos, ha reavivado el escándalo.

El núcleo de la opacidad financiera de Vox es la Fundación Disenso, su think tank. Desde su creación, el partido ha transferido a esta entidad privada una media de 2,5 millones de euros anuales, dinero que proviene de las subvenciones públicas y las cuotas de los afiliados, sobre todo de subvenciones. Al pasar a la fundación, los fondos escapan al control de los órganos de fiscalización, ya que Disenso no tiene la misma obligación de transparencia que un partido político registrado. Con ese dinero, la fundación paga salarios que rondan los 50.000 euros anuales a sus liberados, financia la web Gaceta de la Iberosfera y organiza congresos con una alianza internacional de extrema derecha. Mientras tanto, el partido que fundó Abascal con la promesa de "acabar con los chiringuitos y la corrupción" ha tenido que pedir préstamos millonarios a entidades financieras extranjeras para afrontar campañas electorales, como los 6,5 millones que recibió en 2023 de un banco húngaro vinculado al gobierno de Viktor Orban, una operación prohibida por la ley de financiación de partidos. Hubo porque el préstamo no se notificó inicialmente. La Fiscalía Anticorrupción investigó y archivó el caso en 2025 porque se trataba de un "préstamo devuelto", así que no se consideró donación ilegal. Vox pidió otro préstamo similar para las elecciones europeas 2024, con deuda pendiente al cierre del mismo año.

Macarena Olona: "La cuenta de 'putas y varios'"

El malestar entre los militantes por estas prácticas no es nuevo. En 2023, Macarena Olona denunció en una entrevista con Jordi Évole que en Vox existía una "cuenta informal" a la que llamaban "la cuenta de 'putas y varios'" donde se esconderían los presuntos pagos irregulares. La exdirigente señaló entonces a Disenso como un carril de desvío de dinero que acabaría en manos de "otros profesionales". Años después, las cuentas de Vox de 2023 revelaron que 12 personas de la dirección se repartieron sobresueldos por valor de 646.522 euros —cerca de 54.000 euros cada una— sin que se hayan dado explicaciones públicas sobre los criterios de esos pagos. El Tribunal de Cuentas, mientras tanto, ha impuesto a Vox multas por un millón de euros por financiación irregular, tras acreditar que el partido había recibido donaciones anónimas a través de cajeros bancarios y que había solicitado aportaciones finalistas para campañas concretas, más prácticas ilegales.

Un partido que construyó su discurso sobre "la denuncia de la corrupción política" mantiene una estructura de financiación opaca y un número desconocido de personas en nómina, cuestiones que han sido objeto de múltiples sanciones e investigaciones. Mientras sus dirigentes hablan de "manos limpias" y de "echar a la casta", los críticos señalan que el líder —que vive en una casa valorada en un millón de euros, según El Español— percibiría ingresos extra a través de la cuenta de su esposa desde una empresa vinculada a sus asesores. Además, señalan las transferencias millonarias al "chiringuito" Disenso, que paga salarios muy superiores a la media española.

Las críticas de los disidentes, que ahora exigen un congreso extraordinario para revisar la deriva del partido, han puesto el foco en esta contradicción. Pero los hechos no son nuevos: llevaban años ocultos en los informes del Tribunal de Cuentas y en las denuncias de los purgados, esperando que la opinión pública dejara de mirar a otro lado. El resto lo han hecho la crisis interna de Vox y los medios de derechas que han comenzado a hacerse eco.