El 43% de las exportaciones militares españolas entre 2021 y 2025 fueron a Arabia Saudí, Qatar y Emiratos
Airbus, Navantia, Indra y Oesía fabrican en Getafe y Cádiz los aviones cisterna, corbetas y sistemas que las monarquías del Golfo están utilizando contra Irán.
La industria armamentística española, que exporta anualmente entre 3.700 y 3.800 millones de euros en material militar, ha convertido a los países del Golfo en su principal cliente. Según los datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) recogidos por The Huffington Post, el 43% de las exportaciones españolas de armas entre 2021 y 2025 se destinaron a Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, países que hoy se enfrentan a Irán como parte de la guerra desencadenada por la ofensiva de Estados Unidos e Israel. Arabia Saudí fue el tercer mayor importador mundial de armas en ese período, Qatar el cuarto y Kuwait el noveno, con el Estado español como uno de sus proveedores habituales.
La presencia de la industria española en el conflicto es tangible. Airbus fabrica en Getafe el ala derecha del Eurofighter, el caza que está siendo utilizado por los países del Golfo en frente a los drones y misiles iraníes, y también convierte en su planta madrileña los aviones cisterna A330 MRTT que Arabia Saudí ha adquirido para misiones de reabastecimiento en vuelo. Navantia, por su parte, construye en la bahía de Cádiz las corbetas Avante 2200 para la marina saudí, una flota que cobra una importancia estratégica crucial en un momento en el que Irán podría cerrar el estrecho de Ormuz. Empresas como Indra, Oesía y Escribano (EM&E) han incrementado su negocio en la región con programas de radares, sistemas no tripulados y comunicaciones, consolidando una huella industrial española que ahora está operativa en medio de la guerra.
La contradicción con el discurso oficial no podría ser más evidente. Mientras el presidente español Pedro Sánchez repite desde el 4 de marzo el lema "no a la guerra" y asegura que "España no participará" en la ofensiva contra Irán, la industria militar española mantiene una relación comercial estrecha con los países del Golfo que hoy están combatiendo en ese mismo conflicto. Los aviones cisterna de Airbus, los cazas Eurofighter con ala derecha española y las corbetas de Navantia no son productos neutrales: son herramientas que están siendo utilizadas por Arabia Saudí y sus aliados para defenderse de las represalias iraníes y podrían ser utilizadas en eventuales ataques, en un conflicto en el que el Gobierno ha autorizado además la actividad logística de Estados Unidos desde las bases de Rota y Morón, que sigue utilizándolas como lanzadera intermedia. El "no a la guerra" de Sánchez suena aún más hueco cuando se recuerda que el Estado español es el décimo exportador mundial de armamento, con un 3% del mercado global, y que el 43% de sus ventas en los últimos cinco años se concentraron precisamente en los países que hoy están activando ese material en el Golfo.
Lo que el Estado español ha vendido durante años en tiempos de relativa calma se ha convertido en capacidad operativa real en un conflicto bélico de primera magnitud que amenaza con sacudir el flujo energético y la economía del mundo. La industria militar española no está combatiendo directamente, pero su huella en la región es innegable: sus aviones repostan, sus cazas patrullan y sus buques navegan en las aguas del Golfo. Y mientras el Gobierno presume de un "no a la guerra" que aplica selectivamente, los contratos firmados en años anteriores siguen su curso, las empresas acumulan beneficios y el armamento español se utiliza en una guerra que el propio presidente dice rechazar. La contradicción entre el discurso y los hechos queda patente: el 43% de las exportaciones militares españolas fueron a parar a los países del Golfo, y ese material está ahora en el centro de la tormenta.