El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (PP), anunció este lunes la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones autonómicas para el próximo 17 de mayo. Moreno defendió la fecha como "idónea" para garantizar la máxima participación y porque Andalucía "necesita llegar al verano con un horizonte político despejado". El dirigente popular destacó que su gobierno "ha actuado con honestidad y rigor" durante la legislatura, en la que se han aprobado 64 leyes, y puso el acento en la situación económica: "Andalucía se ha afianzado como uno de los tres motores económicos de España y una de las comunidades que paga menos impuestos". Moreno, que gobierna con mayoría absoluta desde 2022, señaló que "podría haber adelantado las elecciones antes", pero "prefirió esperar a cumplir los cuatro años de legislatura", algo que, dijo, "no se veía en Andalucía desde 2012".

La convocatoria llega en un contexto de fuerte debate sobre las políticas fiscales y sociales en una comunidad que, pese a los datos macroeconómicos que Moreno esgrime, sigue arrastrando índices de precariedad laboral y desempleo muy por encima de la media estatal. El presidente andaluz hizo un llamamiento a la "estabilidad" y advirtió de que "los próximos meses exigirán gobiernos estables y audaces para que puedan dar respuesta a las dificultades que puedan llegar". Moreno deseó que Andalucía llegue al verano "con un gobierno a pleno rendimiento", lo que necesitaría o bien de una nueva mayoría absoluta del PP o de un pacto rápido con Vox en su defecto.

Las reacciones de la oposición dibujan un escenario fragmentado. El líder de Por Andalucía, Antonio Maíllo (IU), afirmó que la coalición está "preparada" y que "empieza el cambio para nuestra tierra". Mientras tanto, el portavoz de Vox en el Parlamento andaluz, Manuel Gavira, celebró la convocatoria con entusiasmo: "Por fin llega la hora del cambio en Andalucía". Gavira adelantó la intención de su partido de llevar a la Junta "las políticas de sentido común que quieren los andaluces: acabar con el fanatismo climático y proteger nuestro campo", así como "acabar con el deterioro de los servicios públicos, enfrentar el problema de la vivienda, poner fin a las políticas de puertas abiertas a la inmigración masiva y acabar con el despilfarro político". El discurso de Vox tratará de captar al electorado más a la derecha, que hasta ahora se ha volcado mayoritariamente en el PP de Moreno. La formación de extrema derecha acudirá a la cita en medio de su mayor crisis interna, con una facción disidente pidiendo un Congreso extraordinario.

Las elecciones del 17 de mayo supondrán, por tanto, un nuevo termómetro autonómico del pulso político en una comunidad que ha sido tradicional feudo del PSOE pero que desde 2018 ha girado a la derecha. El contexto económico, con el coste de la vida disparado por la guerra de EE.UU. e Israel en Oriente Medio y la persistente crisis energética, marcará los tiempos de una campaña en la que las grandes empresas y los intereses inmobiliarios seguirán teniendo un peso decisivo.

El 17 de mayo, en Andalucía se verá si se refuerza la mayoría absoluta del PP, si abre la puerta a un gobierno con Vox o si, finalmente, la izquierda logra contener el auge electoral de la derecha y la extrema derecha en la la comunidad más poblada del Estado. La campaña electoral, que arranca de inmediato, será la primera gran cita electoral española desde el inicio de la guerra de Irán y servirá para calibrar el descontento social en un contexto de crisis energética y encarecimiento del coste de la vida.

La izquierda, comprometida con el Gobierno central, fragmentada en pequeños partidos y golpeada tras el fracaso en las elecciones autonómicas de Aragón y Castilla y León, se postulará como supuesta "alternativa" ante el discurso de la "estabilidad" que tratará de vender la derecha, todo ello mientras los beneficios empresariales se disparan y los salarios se estancan con la connivencia tanto del Gobierno autonómico como del central, generando desconfianza y desafección.