La burocracia del asilo deja en la calle a decenas de solicitantes en Gasteiz
El Sindicato Socialista de Vivienda de Gasteiz presenta una red solidaria y denuncia que el sistema de citas ha colapsado, mientras más de medio centenar de personas viven a la intemperie.
Siete meses después de que denunciaran por primera vez la situación de los solicitantes de asilo que pernoctan en la calle en Vitoria-Gasteiz (Araba), el Sindicato Socialista de Vivienda alertó este lunes de un nuevo obstáculo que impide regularizar la situación de decenas de personas. Según han explicado en una asamblea convocada en la calle Venezuela, el sistema de adjudicación de citas para iniciar el trámite de asilo ha sufrido en las últimas semanas un cambio que reduce drásticamente las posibilidades de acceso. El sindicato explica que hasta ahora se repartían 60 citas semanales de forma presencial, un número ya insuficiente para la demanda. Con el nuevo sistema, las citas se han reducido a 30 y se tramitan exclusivamente por internet. El resultado, denuncia el sindicato, es que en las dos últimas semanas ningún solicitante ha logrado acceder a una cita porque la página web se satura en cuestión de segundos. "A efectos prácticos, las 30 citas semanales han pasado a ser cero", denuncian desde el sindicato.
La organización vincula esta situación con las consecuencias de décadas de explotación capitalista y dominio imperialista de las oligarquías occidentales sobre el otro lado del globo. Las personas que ahora malviven en la calle en Gasteiz son en su mayoría hombres jóvenes procedentes de Mali, un país sumido en la guerra y el colapso económico tras años de expolio neocolonial y conflictos armados en los que las potencias europeas han tenido una responsabilidad directa. “No es una situación casual o coyuntural, sino las consecuencias de años de explotación capitalista y dominio imperialista de las oligarquías occidentales sobre la otra mitad del globo”, señala el comunicado del sindicato. La burocracia del asilo, que puede alargarse años, actúa así como un filtro más que perpetúa la exclusión de quienes huyen de la miseria y la violencia.
Red solidaria: trámites y clases de idiomas
Frente a la dejadez institucional, el Sindicato Socialista de Vivienda ha presentado una red solidaria que organiza asambleas semanales para ayudar a los solicitantes con los trámites burocráticos —todos los martes y sábados— y ofrece clases de idiomas —todos los jueves—. La organización de vivienda del Movimiento Socialista de Euskal Herria denuncia que durante estos meses han tenido que cubrir por su cuenta las necesidades básicas de estas personas: alimento, abrigo, aseo, medicamentos e incluso un techo donde dormir. “Todo esto se ha conseguido gracias a la solidaridad organizada y la presión ejercida”, subrayan. La asamblea solidaria se reúne cada viernes a las 18:00 en la oficina de la calle Venezuela 10, y el sindicato hace un llamamiento a todas las personas que quieran colaborar a sumarse.
El sindicato critica que el sistema capitalista permite la acumulación de riqueza en manos de unos pocos que han construido su fortuna “a costa de expoliar, masacrar y poner patas arriba la otra mitad del globo”, mientras que cuando las consecuencias de ese saqueo llegan a las puertas de Europa, las instituciones miran para otro lado. “¿Cómo es posible que ciertos trámites burocráticos requieran de segundos y que, sin embargo, decenas de personas se hallen en la calle sin poder tan siquiera iniciar el proceso del cual dependen sus derechos más básicos?”, se preguntan. La solidaridad organizada, más allá del asistencialismo, "ha de servirnos para hacer frente a aquellos que quieren deshumanizar y criminalizar a las personas migrantes". Consideran de vital importancia "crear ejemplos de solidaridad y compromiso, que le cierren las puertas a la reacción.". Por ello, los martes y sábados seguirán ayudando con las citas; mientras, ante unas instituciones que siguen sin dar respuesta, quedarse de brazos cruzados no es una opción para el sindicato: "En Gasteiz estamos construyendo este ejemplo de solidaridad y dignidad, con personas que nos prestamos para ayudar en todo lo que podemos. Pero además, personas que no paramos de señalar por qué sucede esto y quién es el responsable".



