El partido-milicia libanés Hezbollah ha intensificado en las últimas horas sus operaciones militares contra Israel hasta alcanzar un récord de 87 ataques en un solo día, según informó The Cradle citando comunicados de la propia Hezbollah. En el parte de operaciones del jueves, la organización armada detalló que una emboscada cuidadosamente planificada en el área comprendida entre las localidades de Taybeh y Qantara –donde el ejército israelí intentaba avanzar para tomar posiciones– resultó en la destrucción de diez tanques Merkava y un bulldozer D9. “Los combatientes los vigilaron y prepararon una emboscada bien planeada”, explicaba la nota, añadiendo que lograron “frustrar la maniobra del enemigo, infligiendo pérdidas que incluyen diez tanques Merkava y bulldozers D9”.

En la misma jornada, Hezbollah reivindicó haber alcanzado un total de 21 tanques Merkava en distintos puntos del sur de Líbano, y disparó al menos siete misiles balísticos de largo alcance contra Tel Aviv. Según el comunicado de la milicia chií, los proyectiles apuntaron a “la sede del Ministerio de Guerra israelí (Kirya) en el centro de Tel Aviv y al cuartel Dolphin, perteneciente a la División de Inteligencia Militar, al norte de Tel Aviv”. Los servicios de ambulancias israelíes confirmaron al menos dos zonas de impacto e impusieron el habitual secretismo sobre los efectos del ataque, según recoge The Cradle. El ejército israelí admitió la muerte de un soldado en los combates del jueves.

Los medios sionistas mostraron la desesperación israelí por la intensidad de las operaciones de Hezbollah. Las imágenes del alcalde del asentamiento de Kiryat Shmona, Eitan Davidi, rompiendo en llanto en el canal 12 israelí se hicieron virales: “Acabaron con Misgav Am, acabaron con Teshuba, acabaron con Gader, acabaron con todo. ¿Qué están haciendo?”. Davidi, cuyo asentamiento ha quedado devastado por los ataques, pidió al gobierno que “reconozca que es incapaz de gestionar esta situación” o que “haga lo que tenga que hacer”. La contraofensiva de Hezbollah, que reanudó sus operaciones el pasado 2 de marzo en apoyo al pueblo palestino, ha provocado el desplazamiento de decenas de miles de colonos del norte de la Palestina ocupada por el Estado de Israel, muchos de los cuales se niegan a regresar pese al "alto el fuego" anterior, que el Ejército israelí violó sistemáticamente.

Mientras el Gobierno israelí, encabezado por el premier Benjamin Netanyuahu, expande su invasión terrestre en el sur de Líbano con el objetivo declarado de crear una “zona de amortiguamiento”, las operaciones de Hezbollah demuestran una capacidad de respuesta que desafía la narrativa sionista. Los 87 ataques en un solo día, los misiles balísticos contra Tel Aviv y la destrucción de blindados en emboscadas planificadas evidencian que los aliados libaneses de Irán mantiene una capacidad militar considerable pese a años de bombardeos israelíes sobre territorio libanés.

La guerra, que ha dejado más de 1.100 libaneses asesinados y más de un millón de desplazados, se recrudece en el sur mientras los colonos israelíes claman por una protección que el gobierno de Netanyahu no logra garantizar y el jefe del Ejército de ocupación reconoce que Israel encara el riesgo del colapso de sus fuerzas armadas. Las declaraciones del alcalde de Margaliot, desesperado por la destrucción total de su asentamiento, resumen la paradoja de una guerra que castiga por igual a la población civil de ambos lados, pero con una diferencia fundamental: mientras los colonos pueden huir, los libaneses no tienen a dónde ir.