El Gobierno cierra el espacio aéreo a la guerra contra Irán un mes después de permitir vuelos militares
Prohíbe “desde ahora” los vuelos de la operación 'Furia épica'; el anterior “veto parcial” a las bases no impidió que aviones de EEUU cruzaran y repostaran durante semanas, como documentan Flight Radar y vecinos de la zona.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido cerrar “por completo” el espacio aéreo español a cualquier vuelo que participe, directa o indirectamente, en la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, según ha informado este lunes la Cadena SER. La medida amplía los vetos anteriores: ni uso de las bases de Morón y Rota, ni sobrevuelo de aviones estadounidenses con destino a terceros países. El nuevo vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha explicado en una entrevista en ‘Hoy por Hoy’ que el cierre se enmarca en “la decisión de España de no contribuir en una guerra que va contra el derecho internacional”. Asegura que “solo se autorizarán emergencias”, sin especificar qué se considera una “emergencia” en este caso, ni quién tiene la potestad para decidirlo. Sin embargo, el anuncio llega un mes después del inicio de los bombardeos sobre Irán, y durante esas cuatro semanas los cielos y las bases españolas han sido un corredor y un nodo logístico para la maquinaria bélica de Washington.
Las evidencias son públicas. El pasado 23 de marzo, sin ir más lejos, un avión Lockheed C-130H Hércules del Ejército de Estados Unidos despegó de la Base Aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) y sobrevoló la provincia de Almería en dirección a Oriente Medio, según documentó La Voz de Almería con datos de Flight Radar. La aeronave pasó por Dalías, Aguadulce, la capital almeriense y Retamar, y salió de la Península por el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El periódico recordó que no era un caso aislado: el 12 de marzo, otros dos aviones militares estadounidenses cruzaron la misma zona, y días antes otros dos sobrevolaron el norte de la provincia. Estos movimientos, según la publicación, corresponderían al transporte de material para la guerra desde las bases aéreas utilizadas por Estados Unidos en Morón y Rota rumbo a la guerra de Irán.

Pero la actividad más intensa se registró en las dos primeras semanas de la guerra. Un análisis de los datos públicos de Flightradar24, recogido por aficionados a la aviación, reveló al menos 40 movimientos aéreos vinculados a la ofensiva contra Irán entre el 27 de febrero y el 5 de marzo, incluyendo 24 despegues de aviones de combate y de apoyo logístico –C-17 Globemaster, C-130 Hércules y cisternas KC-135 Stratotanker–imprescindibles para el reabastecimiento en vuelo de los cazas que bombardean territorio iraní. Estos vuelos despegaron de las bases de Rota y Morón, que Washington utiliza como plataforma de lanzamiento hacia otros países europeos que sí autorizan el uso de sus instalaciones, principalmente Italia y Alemania. Una fuente del Ejército del Aire explicó a El Mundo que así “cumplen un doble objetivo: tratar de llegar antes a la zona, y no tener que dar explicaciones a España”.
La contradicción es flagrante. El Gobierno anuncia ahora un “cierre total”, después de moverse durante semanas con una ambigüedad conceptual que inducía al error: muchas personas han creído que el veto de uso de las bases para operaciones directas ya era un cierre total efectivo, pero los datos de seguimiento aéreo lo han desmentido sistemáticamente, aunque desde el entorno del PSOE los hayan calificado de “bulos”. Durante las primeras semanas de la guerra –que comenzó el 28 de febrero– el Gobierno español ha permitido el tránsito de aviones militares estadounidenses con material bélico, y la nueva medida no hace más que confirmarlo.
Ahora, para poder justificarlo, el Gobierno y el PSOE necesitan reescribir la secuencia de los hechos, y para ello están sus medios afines como la Cadena SER, que afirma que Sánchez “ya había deslizado la idea de afectar a todos los vuelos, incluidos los aviones de repostaje” en su comparecencia del miércoles anterior; pero no antes. Las bases de Morón y Rota, donde EEUU mantiene tropas y medios desde hace décadas con la connivencia del PP, el PSOE y sus socios de investidura, han funcionado como nodos logísticos y lanzaderas para la guerra en Oriente Medio. El cierre anunciado hoy, de haber voluntad política, podría haberlo adoptado antes.
El “no a la guerra” que Sánchez proclama desde el inicio del conflicto choca con la realidad operativa de las bases españolas y los sobrevuelos consentidos durante 30 días. El gobierno “más progresista de la historia” liderado por Sánchez, que la semana pasada se presentaba ante The Wall Street Journal como el abanderado europeo de la “oposición a Trump” en una entrevista con varias inexactitudes y mentiras, ha permitido durante un mes que los aviones con material militar para atacar Irán repostaran e hicieran escala en el Estado español. Mientras tanto, los aviones cisterna y de transporte seguían cruzando el Estrecho y el sureste peninsular camino de las bases italianas y alemanas, desde donde han continuado directamente los bombardeos sobre la población civil iraní.
La medida anunciada hoy, si se cumpliera efectivamente, sería bienvenida como un avance práctico parcial por quienes exigen el fin de la complicidad con la guerra imperialista de EEUU y la OTAN. Sin embargo, llega por motivos poco transparentes contradictorios, la guerra como un hecho consumado y después de que la maquinaria bélica ya hubiera sido podido utilizar el corredor aéreo español en las fases más críticas de la ofensiva. El gobierno de Sánchez, que presume de “valentía” frente a Trump, demuestra una vez más que sus gestos llegan siempre a remolque de los hechos y cuando el daño ya está hecho.