Indulto a 'Las Seis de la Suiza' tras nueve meses de cárcel por protestar contra el acoso laboral
La medida de gracia para las sindicalistas pone fin a una condena que las mantenía en prisión mientras las acusaciones contra el empresario de la pastelería fueron archivadas.
Las seis sindicalistas conocidas como ‘Las seis de La Suiza’ han sido indultadas este lunes por el Consejo de Ministros del Gobierno español, después de cumplir nueve meses de prisión por participar en protestas frente a una pastelería en Xixón (Asturies) en apoyo a una trabajadora que denunciaba acoso laboral y sexual por parte del empresario, según ha confirmado elDiario.es. Las sindicalistas, que ingresaron por su propio pie en el Centro Penitenciario de Asturies en julio del año pasado y cumplían condena en tercer grado, han mostrado su alegría por la noticia, aunque han recordado que “ninguna persona debería cumplir una condena de cárcel por ejercer sindicalismo”. Fuentes familiares han asegurado al diario que la noticia ha sido “un chute de energía” para ellas, pero que el sabor sigue siendo agridulce porque “el Estado las ha tenido nueve meses presas por defender a una compañera”. Además, la condena incluía también una indemnización civil –alrededor de 125.000-150.000 euros en total al empresario– que el indulto no elimina en ningún momento.
Los hechos se remontan a 2016 y 2017, cuando una trabajadora embarazada de la pastelería La Suiza denunció acoso laboral y sexual por parte del dueño del negocio. La empleada solicitó asesoramiento a la CNT, que convocó concentraciones ante el establecimiento –autorizadas por la Delegación del Gobierno en Asturies– para mostrar su repulsa a la actitud del propietario, que se negaba a reunirse. En esas protestas participaron las seis sindicalistas ahora indultadas. El empresario, que nunca fue condenado por el acoso denunciado, presentó una denuncia contra las manifestantes. En 2021, el Juzgado de lo Penal 1 de Xixón las condenó a tres años y medio de prisión por un "delito continuado de coacciones graves" y otro "contra la administración de justicia". La sentencia fue confirmada por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, que desestimó el recurso de amparo. La defensa ha anunciado que llevará el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
La campaña de solidaridad ha sido determinante para lograr el indulto. Más de 22 organizaciones sindicales –entre ellas CCOO, UGT, CGT y la propia CNT–, el Gobierno asturianu, miles de personas y varias organizaciones políticas se manifestaron en Xixón, Madrid y otras ciudades bajo el lema “Hacer sindicalismo no es delito”. El artista asturianu Rodrigo Cuevas mostró su apoyo públicamente en el programa ‘La Revuelta’ de TVE. Sin embargo, el Ayuntamiento local, gobernado por PP, Foro y Vox, vetó el debate sobre la petición de indulto. Ahora, las sindicalistas y su grupo de apoyo han señalado que el indulto llega tarde y que la causa del empresario denunciado por acoso fue archivada.
El indulto pone fin a una de las condenas más señaladas de la justicia española contra el movimiento sindical de los últimos tiempos, pero no borra los nueve meses de cárcel que seis trabajadoras y su entorno han sufrido por ejercer el derecho a la protesta, como tampoco borra la jurisprudencia que puede facilitar que se procesen y castiguen a más trabajadores por las mismas razones. Por ello, las sindicalistas han declarado que la solidaridad recibida ha sido muy importante y que seguirán luchando para que nadie más pase por lo mismo.
El caso evidencia que el gobierno asturianu y el central no pudieron evitar la sanción penal contra las libertades políticas y sindicales elementales. Por tanto, si bien presentan el indulto como una corrección necesaria, recuerdan que ha sido tardía, parcial y arrancada por la lucha y la movilización: las represaliadas estarán libres y el sistema judicial que las encarceló seguirá funcionando sobre las mismas bases jurídicas. La lucha continúa, como advertían anteriormente las propias afectadas, que anunciaron que llevarán su caso a Estrasburgo para que no quede en una simple medida de gracia.