Nuevo ridículo de Núcleo Nacional, esta vez en València
El grupúsculo neonazi solo reunió una decena de personas protegidas por la policía ante la fuerte respuesta antifascista.
El sábado por la tarde, cientos de personas del movimiento antifascista valenciano marcharon en contra de la "manifestación" convocada por Núcleo Nacional en València. Ante la gran movilización antifascista, el grupúsculo fascista no fue capaz de reunir más de una decena de personas.
Lo que Núcleo Nacional había anunciado como una "marcha" no fue más que un grupo de gente posando con banderas y pancartas con mensajes racistas. Además, como suele ocurrir en estas situaciones, la policía estableció un cordón policial alrededor de los neonazis. Así, las fuerzas policiales los protegieron de nuevo ante la respuesta antifascista y de la clase obrera organizada.
A pesar de la retórica triunfalista, Núcleo Nacional no deja de cosechar fracasos y ridículos. En los últimos meses ha organizado diferentes "presentaciones", "concentraciones" y "manifestaciones" que solo reunían decenas de personas. En muchos casos, esas personas se desplazaban desde diferentes territorios del Estado español para suplir sus carencias de asistencia. Un caso muy sonado fue el de Sentmenat (Catalunya). Entonces Núcleo Nacional alquiló un local de eventos infantiles y la policía los protegió de los mil antifascistas que se desplazaron para hacerles frente.
Aunque cuenta con el apoyo de diferentes medios de extrema derecha y los algoritmos de las redes sociales como X, Núcleo Nacional no tiene la fuerza y la capacidad que trata de exhibir en redes. Si bien al principio los "militantes" llevaron a cabo acciones viralizables en internet como una agresión a un cómico, la falta de claridad ideológica y organizativa del grupúsculo evidencia las limitaciones en su crecimiento.
Después del ridículo del pasado sábado, Núcleo Nacional tratará de llevar a cabo nuevas acciones para intentar mantener esa falsa imagen de victoria. Sin embargo, como demuestran los ejemplos de València, Barcelona, el agente político que sí posee la fuerza y la organización capaz de hacer frente al fascismo y al auge reaccionario es la clase trabajadora antifascista.