Más de 70 vuelos militares estadounidenses en las bases de Rota y Morón en el primer mes de guerra
Los movimientos aéreos registrados evidencian que las instalaciones andaluzas se han consolidado como un nodo logístico clave para la agresión contra Irán, con una actividad muy superior a la media habitual.
Las bases militares andaluzas de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) han registrado más de 70 movimientos aéreos de Estados Unidos durante el primer mes de la guerra conjunta contra la República Islámica de Irán, según consta en los planes de vuelo comunicados por el ejército estadounidense a las Fuerzas Armadas españolas y recopilados por el diario El Mundo. La actividad, que se suma a la que se produjo previamente, es muy superior a la media habitual de esas instalaciones y confirma que Rota y Morón se han convertido en puntos clave para la logística, el repostaje y la distribución de la maquinaria bélica que bombardea territorio iraní desde el 28 de febrero. El pasado viernes, por ejemplo, cinco aviones estadounidenses operaron desde Rota: uno viajó de madrugada a Yibuti, donde se acumulan aeronaves ante un posible recrudecimiento del conflicto; llegó un Super Hércules desde la base alemana de Ramstein; y tres despegaron con rumbo a Chania (Creta), donde se encuentra atracado el portaaviones USS Gerald Ford.
La contradicción entre la retórica oficial que ha mantenido el gobierno de Pedro Sánchez hasta ahora y la realidad operativa de las bases andaluzas es flagrante. Mientras el presidente repetía su “no a la guerra” y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, negaba cualquier participación española en el conflicto, los datos de seguimiento aéreo demuestran que las instalaciones de Rota y Morón siguieron funcionando como un hub logístico estratégico que conecta Europa, África y Oriente Medio. El 6 de marzo, el mismo día en que Sánchez reiteraba su “postura contraria a la guerra” en la cumbre hispano-portuguesa de Huelva (Andalucía), aterrizó en Rota un Boeing C-17, con capacidad para transportar material pesado, procedente de la base estadounidense de Norfolk. También llegó un Hércules desde Ramstein, base alemana que sí autoriza el uso de sus instalaciones para los bombardeos. Este avión, con matrícula 08-3176, se ha convertido en el más activo del conflicto: ha operado vuelos a Ramstein, Chania y Acra (Ghana), utilizando siempre Rota como punto de retorno, pero con escalas en aeropuertos donde Washington tiene carta blanca para atacar directamente a Irán.
El 30 de marzo, el Gobierno de Pedro Sánchez anunció el cierre “por completo” del espacio aéreo español a cualquier vuelo que participe, directa o indirectamente, confesando implícitamente que era falso que hubiera un veto completo hasta ahora, como muchos creyeron tras las declaraciones de Moncloa que inducían al error. La nueva medida amplía los vetos anteriores para ataques directos: ni uso de las bases, ni sobrevuelo de aviones estadounidenses para la guerra, salvo “excepciones de emergencia” sin especificar. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, explicó que el cierre responde a “la decisión de España de no contribuir en una guerra que va contra el derecho internacional”. Sin embargo, con todo este historial de vuelos a un mes del inicio de los bombardeos, queda en evidencia que los cielos y las bases españolas han sido un corredor y un nodo logístico para cometer numerosos crímenes de guerra.
Las pruebas son públicas y accesibles en el portal Flightradar 24: el pasado 23 de marzo, un avión Lockheed C-130H Hércules despegó de Morón y sobrevoló Almería en dirección a Oriente Medio, documentó La Voz de Almería. El 12 de marzo, otros dos aviones militares cruzaron la misma zona. Un análisis de datos de Flightradar24 reveló al menos 40 movimientos aéreos entre el 27 de febrero y el 5 de marzo, incluyendo 24 despegues de aviones de combate y apoyo logístico (C-17 Globemaster, C-130 Hércules y cisternas KC-135 Stratotanker), imprescindibles para el reabastecimiento en vuelo de los cazas que bombardean territorio iraní. Una fuente del Ejército del Aire explicó a El Mundo que así cumplen un doble objetivo: “Tratar de llegar antes a la zona, y no tener que dar explicaciones a España”.
El patrón de movimientos muestra una coordinación precisa entre la fuerza aérea y la naval estadounidense. Un Hércules de la US Navy, matrícula 164995, ha realizado desplazamientos continuos entre Sigonella (Sicilia) y Rota, con escalas rápidas hacia Souda Bay (Creta). La posición estratégica de Creta, a medio camino del Mediterráneo Oriental, ha sido fundamental para alojar aeronaves y el portaaviones USS Gerald Ford, que se encuentra atracado allí desde el 19 de marzo para tareas de mantenimiento. Los vuelos desde Rota y Morón combinan operaciones tácticas de corto alcance dentro del Mediterráneo con vuelos estratégicos de larga distancia hacia África occidental y Oriente Próximo. Mientras el gobierno de Sánchez hacía declaraciones simbólicas de rechazo a la guerra, las bases andaluzas seguían siendo el punto de partida de los aviones cisterna KC-135 que repostaban en vuelo a los cazas que lanzan bombas sobre la población civil iraní.
El gobierno “más progresista de la historia” ha encontrado así un equilibrio a su medida: oposición formal a Estados Unidos para consumo interno, electoralismo e imagen internacional, pero colaboración logística material real que permite no romper su alianza con Washington. Las bases de Rota y Morón, cedidas por el Estado español a EEUU en virtud de acuerdos bilaterales que se van renovando ininterrumpidamente desde el franquismo, se han convertido en un nodo imprescindible para la agresión imperialista contra Irán.
Mientras Sánchez proclamaba su “no a la guerra” desde la tribuna del Congreso y en entrevistas con The Wall Street Journal, los aviones de combate, los cisternas y los Hércules seguían despegando de suelo andaluz con destino a las bases italianas, alemanas y chipriotas desde donde continuaban los bombardeos. El doble discurso del PSOE, que permite la utilización de territorio español para la guerra mientras la condena de boquilla, no engaña a nadie: las 70 escalas de aviones militares estadounidenses en el primer mes de guerra son hechos, no palabras. Y esos hechos convierten al Gobierno español en cómplice logístico de una guerra ilegal que ha asesinado a miles de personas en Irán, Líbano y Palestina.