Los gobiernos de China y Pakistán presentaron este martes en Pekín una iniciativa de cinco puntos para intentar detener la escalada bélica en Oriente Próximo y el Golfo Pérsico. Tras una reunión entre el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, y el viceprimer ministro pakistaní, Mohammad Ishaq Dar, ambas potencias asiáticas han reclamado el cese inmediato de las hostilidades y la protección de infraestructuras críticas civiles. El documento conjunto insta a las partes a detener los ataques contra instalaciones de energía, plantas desalinizadoras y redes eléctricas, así como a "respetar la seguridad de la infraestructura nuclear pacífica" frente a la ofensiva militar en curso.

En el plano diplomático, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha confirmado en declaraciones a Al Jazeera que mantiene un intercambio de mensajes con Steve Witkoff, enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump. Aunque Araghchi ha precisado que estos contactos no constituyen una negociación formal y que el nivel de confianza con Washington es "cero", ha reconocido que existen discusiones sobre seguridad canalizadas a través de Pakistán. Esta vía de contacto se produce mientras el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, ha afirmado que su país está "negociando con bombas" para forzar a Teherán a un acuerdo de paz bajo amenaza de ampliar los ataques.

La iniciativa de China y Pakistán pone especial énfasis en la seguridad de las rutas comerciales, calificando el estrecho de Ormuz como una vía estratégica "que debe ser restaurada para el paso normal de buques civiles y comerciales". Sobre este punto, Araghchi ha sostenido que el estrecho "permanece abierto" para los países que no están en guerra con Irán, atribuyendo la parálisis del tráfico al miedo de las navieras y al encarecimiento de los seguros. No obstante, el ministro iraní ha advertido de que no permitirán que sus enemigos utilicen sus aguas territoriales para el comercio, subrayando que las fuerzas armadas de su país están "completamente preparadas" para enfrentar una posible operación terrestre estadounidense.

La situación sobre el terreno sigue deteriorándose con ataques israelíes en el sur del Líbano que dejaron al menos ocho personas muertas en las localidades de al-Najjariya y Srifa el martes, según informa la agencia estatal libanesa NNA. El Ejército israelí ha anunciado un plan de demolición y destrucción como el de Gaza para el sur del país árabe, donde Hezbollah sigue enfrentando a los invasores con lanzamientos de cohetes, drones y misiles anticarro contra posiciones militares y asentamientos israelíes. Al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa de Kuwait anunció que derribó cinco misiles balísticos y siete drones en las últimas 24 horas, supuestamente procedentes de Irán. Ante este escenario, el comisario de Energía de la UE, Dan Jørgensen, ya ha advertido desde Bruselas que la destrucción sistemática de la infraestructura energética en la región y la continuidad del bloqueo de Ormuz impedirá un retorno a la normalidad operativa incluso si se alcanzara un alto el fuego inmediato.