La tecnológica estadounidense Oracle Corporation inició este martes una ronda de despidos masivos que, según proyecciones de analistas financieros, alcanzará a 30.000 trabajadores. La dirección de la empresa, encabezada por su presidente Larry Ellison, comunicó los ceses a través de correos electrónicos a primera hora de la mañana, alegando una "consideración cuidadosa de las necesidades comerciales actuales". Estos despidos se ejecutan apenas un año después de que la firma reportara ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) una plantilla de 162.000 personas empleadas a tiempo completo.

Esta destrucción de puestos de trabajo responde a una estrategia de transferencia de recursos desde la masa salarial hacia la acumulación de capital técnico. Según informa Bloomberg, la empresa busca reducir costes ante las tensiones de liquidez derivadas de la expansión de centros de datos para inteligencia artificial. El objetivo material de estos despidos es liberar hasta 10.000 millones de dólares en flujo de caja, una cifra estimada por analistas de TD Cowen como "necesaria para que la firma pueda sostener su plan de gasto de 50.000 millones de dólares proyectado para 2026".

La dirección de Oracle justifica esta decisión por la "necesidad de competir" con gigantes como Amazon y Microsoft en el sector de servicios en la nube. En este contexto, la empresa firmó un contrato de 300.000 millones de dólares con OpenAI, la empresa desarrolladora de ChatGPT, lo que ha disparado sus obligaciones de ingresos futuros en un 359%. Mientras la dirección proyecta captar otros 50.000 millones vía deuda y emisión de acciones, los inversores de los mercados financieros premiaron el anuncio de los despidos con una subida del 2,5% en el precio de las acciones de Oracle en el mediodía del martes.

El proceso de desposesión y empobrecimiento de la clase trabajadora se agrava por el impacto directo de los intereses capitalistas ante los avances tecnológicos. Los informes citados por la agencia EFE indican que las reducciones afectan a múltiples divisiones donde la dirección considera que la demanda de fuerza de trabajo disminuirá debido al avance de la automatización. Así, la inteligencia artificial no solo funciona como destino de la inversión, sino como herramienta para sustituir fuerza de trabajo viva. Esto, en un sistema basado en la búsqueda de beneficio y propiedad privados, no se traduce en más tiempo libre y mejora de servicios para la clase trabajadora, sino en desempleo y pobreza. A pesar del impacto social de la medida, un portavoz de Oracle consultado por Forbes declinó hacer comentarios sobre los despidos.

La maniobra se enmarca en una tendencia generalizada de las grandes empresas tecnológicas para blindar sus beneficios a costa de las condiciones de vida de los trabajadores. En enero, Amazon eliminó 16.000 puestos corporativos, mientras que la semana pasada Meta despidió a cientos de personas de su división Reality Labs. En el caso de Oracle, la expulsión de 30.000 asalariados se produce mientras la empresa mantiene planes de desarrollo para un nuevo campus en Nashville, consolidando un modelo donde el crecimiento de los activos financieros y la infraestructura tecnológica se cimenta sobre la inseguridad vital de su plantilla.