La Guardia Revolucionaria golpea activos de EEUU y advierte a empresas tecnológicas
El mando militar iraní activa la operación "Ola 96" contra refinerías en el Golfo y declara objetivos legítimos a las grandes tecnológicas y sus centros de datos que den soporte a Israel y EEUU.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ejecutó este domingo una serie de ataques de represalia contra intereses económicos de Estados Unidos e Israel en el Golfo Pérsico. Según informó el mando militar a través del Tehran Times este domingo, la operación —denominada fase uno de la "Ola 96"— alcanzó plantas petroquímicas y de gas en Al Ruwais (EAU), Sitra (Bahréin) y Shuaiba (Kuwait), además de una refinería en Haifa (Palestina ocupada) que suministra combustible a la aviación de guerra. Reportes de otros medios como Al Jazeera y agencias internacionales confirmaron los incendios y daños en refinerías del Golfo, pero no siempre en la escala o precisión que Irán afirma, y matizan que varios ataques iraníes habrían sido "interceptados parcialmente". El CGRI, a través del teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, sitúa estas acciones como una respuesta directa a los bombardeos de la coalición imperialista contra la infraestructura civil iraní, que tras seis semanas de guerra abierta ya han causado la muerte de más de 2.000 personas en el país.
En una advertencia que amplía el mapa de hostilidades, el portavoz del Cuartel General Khatam al-Anbiya declaró el pasado viernes que "todas las empresas de TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) de la región serán consideradas objetivos legítimos". En la declaración difundida en vídeo, el mando militar subrayó que "nada está oculto" a su vista, señalando la implicación de la infraestructura tecnológica privada en las tareas de inteligencia y agresión militar. La postura coincide con la denuncia del embajador de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, quien en una carta al Consejo de Seguridad calificó de "terrorismo de Estado" la destrucción deliberada del puente B1 en Karaj y los ataques a plantas de cemento, acciones precedidas por la amenaza del presidente Donald Trump de "devolver a Irán a la Edad de Piedra".
La escalada bélica ha puesto en alerta a los organismos internacionales tras los impactos registrados cerca de la central nuclear de Bushehr. El Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que un proyectil alcanzó las inmediaciones de la planta el sábado, matando a un trabajador por la caída de escombros. "Un ataque podría desencadenar un accidente nuclear con impactos de salud que devastarían a generaciones", afirmó el responsable de la OMS. Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, denunció que la instalación —de uso pacífico y bajo supervisión del OIEA— ha sido atacada cuatro veces por las fuerzas de la coalición durante esta campaña.
En el plano económico, el control iraní sobre el estrecho de Ormuz está condicionando los presupuestos de los estados y las proyecciones del Producto Interior Bruto de las potencias occidentales. Según constata el Tehran Times, la restricción del tráfico para buques hostiles en este paso —por donde transitaba el 20% de la energía mundial— ha disparado los precios del combustible y los alimentos. Mientras Omán y Teherán negocian protocolos técnicos para el tránsito marítimo con peajes, diferentes analistas internacionales señalan que el encarecimiento de la vida en EEUU y la resistencia de las defensas aéreas iraníes, que recientemente derribaron dos cazas y varios helicópteros de rescate estadounidenses en Isfahán, han dejado a la administración Trump en un callejón de difícil salida política.