Irán condiciona el fin de la guerra al levantamiento del bloqueo y el cese de la agresión
Teherán traslada a Pakistán una propuesta de diez puntos que exige la reconstrucción del país y garantías de seguridad en Ormuz, entre otros.
El Gobierno de Irán ha remitido a Pakistán una propuesta formal de diez puntos para poner fin a la guerra iniciada por Israel y EEUU, subrayando que no aceptará un simple alto el fuego temporal. Según informa el diario persa Tehran Times, las autoridades del país exigen un acuerdo permanente que incluya levantar todas las sanciones económicas impuestas por el bloque occidental y un protocolo de paso seguro para el Estrecho de Ormuz. Esta maniobra diplomática de Teherán se produce tras los recientes éxitos operativos en el frente, donde el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní busca capitalizar lo que denomina una posición de fuerza frente a la agresión externa.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmaba nuevos ataques contra el complejo petroquímico de South Pars, en Asaluyeh, el mayor campo de gas natural del mundo. Según fuentes locales citadas por Tehran Times, los bombardeos han afectado infraestructuras críticas de procesamiento de gas y producción petroquímica, pilares de la economía energética del país. Estos ataques a activos estratégicos iraníes buscan debilitar la base material de la capacidad de resistir de Irán, afectando directamente a la capacidad a uno de sus principales bienes.
En el plano militar, fuentes gubernamentales iraníes destacan el "fracaso desastroso" de una operación helitransportada estadounidense en el centro y oeste del país durante el pasado fin de semana. Este revés logístico del Pentágono coincide con un cambio en la retórica de Donald Trump, quien ha vuelto a prorrogar sus ultimátums tras haber amenazado previamente con ataques a centrales eléctricas y puentes. Mientras la diplomacia se mueve, la realidad sobre el terreno muestra una campaña de destrucción: los bombardeos conjuntos de EEUU e Israel han golpeado zonas residenciales en Teherán, Karaj, Shiraz e Isfahan, resultando en la muerte de al menos tres docenas de civiles en pocas horas, incluidos menores.
La respuesta social interna se ha articulado a través de protestas de trabajadores de la salud y académicos frente al hospital Imam Khomeini de Teherán. Los profesionales sanitarios denuncian ataques sistemáticos contra la infraestructura médica y educativa, calificándolos de violación de la seguridad sanitaria universal. Asimismo, la Guardia Revolucionaria ha confirmado el asesinato del general Majid Khademi, jefe de su Organización de Inteligencia, en un ataque aéreo en la capital. Por su parte, el Ministro de Industria, Minas y Comercio, Seyyed Mohammad Atabak, ha anunciado que activarán una gestión de crisis las 24 horas para garantizar el suministro de bienes básicos y mitigar los efectos del bloqueo en el consumo popular.
Desde el Ministerio de Exteriores, Abbas Araghchi, advertía a sus homólogos de Francia, India y Rusia que la "inacción ante los agresores" solo fomenta la violación de las normas internacionales. Irán sostiene que la paz solo será posible si se aborda la reconstrucción del país y se detienen las hostilidades de forma definitiva, rechazando cualquier salida que mantenga las herramientas de coerción económica que EEUU y sus aliados utilizan para drenar los recursos de la región.