El Consejo de Europa denuncia que Alemania abusa del término "antisemitismo"
Un informe de Michael O'Flaherty alerta de que Berlín instrumentaliza la definición de la IHRA para censurar la solidaridad con Palestina y silenciar legítimas críticas a Israel.
El Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O'Flaherty, ha criticado duramente a Alemania por imponer restricciones desproporcionadas a la libertad de expresión bajo el pretexto de "la lucha contra el antisemitismo". En un informe publicado este miércoles en Estrasburgo, O'Flaherty señala que, si bien la violencia contra las instituciones judías es un problema creciente y preocupante, las autoridades alemanas están utilizando una interpretación excesivamente amplia del término para "suprimir la crítica legítima a las políticas de Israel" y bloquear el debate sobre los derechos de los palestinos.
El punto central de la controversia es la aplicación de la definición de trabajo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA). El Gobierno alemán, liderado por el canciller Friedrich Merz, actualmente denunciado por complicidad con el genocidio, utiliza una versión ampliada de este texto que incluye al Estado de Israel como "objetivo de ataques" cuando se le percibe como un "colectivo judío". O'Flaherty advierte de que esta definición, que no es jurídicamente vinculante, está siendo "distorsionada e instrumentalizada" por el Estado alemán para justificar la represión policial en manifestaciones pro-palestinas, la prohibir eventos universitarios y la perseguir de voces disidentes.
El informe carga también contra el concepto de Staatsräson (razón de Estado), mediante el cual Alemania vincula la seguridad de Israel a su propia identidad nacional. Según el Comisario, este "entendimiento" se está utilizando de forma problemática para criminalizar consignas como Desde el río hasta el mar o el simple apoyo al movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), expresiones que incluso otros marcos académicos cercanos a Alemania, como la Declaración de Jerusalén, consideran legítimas dentro del discurso político y no inherentemente judeófobas.
O'Flaherty denuncia, además, un sesgo racista en el discurso oficial alemán. Critica que el Gobierno presente el antisemitismo como un "fenómeno importado" por la población migrante, una narrativa que el canciller Merz ha defendido repetidamente —incluso en medios ultraconservadores como Fox News—. Para el Consejo de Europa, este enfoque busca eludir la responsabilidad de la extrema derecha autóctona y oculta el grave problema del odio antimusulmán en la sociedad alemana, mientras aplica Estado una censura ideológica contra la solidaridad con palestina que vacía de contenido el derecho a libertad de protesta, pilares que, según O'Flaherty, están siendo erosionados por la actual deriva punitiva de Berlín.