Frente a la criminalización de Bingen Zupiria
Antes de nada, quiero mostrar mi solidaridad con todos los miembros de la Flotilla y con las personas detenidas y heridas en las cargas del aeropuerto de Bilbao. Las imágenes de las cargas policiales en la bienvenida a los miembros de la Flotilla han dado la vuelta al mundo. Activistas que habían sido torturados y golpeados por los sionistas, volvieron a pasar por lo mismo nada más pisar Euskal Herria. Una bienvenida a palos, eso es lo que les dio el Gobierno Vasco.
Frente al escándalo, el PNV, de la mano del Consejero de Interior Bingen Zupiria, ha recurrido a la receta de siempre: presentar al represor como víctima y responsabilizar al reprimido de la represión. A la par, criminaliza la protesta, hablando de provocaciones en el aeropuerto o vinculando una canción contra el veto político en las txosnas con una inexistente campaña contra la Ertzaintza. Invirtiendo los factores, pretenden hacernos creer que el derecho a la protesta es el problema y una Ertzaintza reforzada, la solución. Lo que necesitan, a toda costa, es desplazar el foco de la represión contra la Flotilla.
La pregunta que nos surge a todos al ver las imágenes es ésta: si se aporrea a la gente que está reducida en la cabeza delante de todos los medios de comunicación, ¿qué harán cuando no los vea nadie? ¿Hasta dónde llega la impunidad policial? Lo visto en Loiu no es un hecho aislado, es una escena de una película más larga. Un fotograma crudo, sin maquillaje, sin efectos especiales que muestra cómo actúa el Gobierno Vasco frente a la protesta social. El movimiento popular lo vive a diario: en los desahucios, los piquetes, las universidades…
El nivel de organización y politización de la clase obrera vasca ha permitido históricamente un margen de maniobra mayor a la militancia política: las pintadas y las pancartas son parte del paisaje, la desobediencia civil goza de un grado de aceptación social elevado, la cultura antirrepresiva tiene un profundo arraigo. Todo eso está en el punto de mira del Gobierno Vasco. Lo que está siendo sistemáticamente acosado no es la Ertzaintza, es la práctica política militante de todo el movimiento popular.
Al igual que todos los estados europeos, el Gobierno Vasco está inmerso en una ofensiva sistemática para reducir el margen de la protesta en las vascongadas. Frente al empobrecimiento de la clase trabajadora, la burguesía ha optado por reducir los derechos políticos y reforzar la capacidad represiva de los estados, dotando de cada vez más medios y legitimidad a la Policía. Esto se traduce en una disminución de los derechos civiles y políticos. En el último año se ha mutilado a un joven en un desalojo y han partido la mandíbula a otro mientras la Policía defendía a la Falange; han disuelto por la fuerza una acampada que en otra época habría parecido “hippie”; han multado con decenas de miles de euros a quienes protestan contra los desahucios o a los participantes en una marcha a la cárcel en solidaridad con los presos; se persigue sistemáticamente a manteros y migrantes… No hay una campaña organizada contra la Ertzaintza en el movimiento popular, es el Gobierno Vasco el que está en campaña contra el movimiento popular.
Por lo tanto, creo que es importante dar la vuelta al marco que pretende instalar el PNV. Por un lado, es momento unir fuerzas para limitar la impunidad con la que actúa contra cualquier forma de protesta. Hay que aprovechar este momento, en el que la represión policial y la complicidad política han quedado en evidencia para levantar un muro defensivo. Para dejar claro que la represión es la norma y no un exceso puntual. Por otro lado, considero que hay que señalar la función estructural represiva que cumple la Policía, frente a quienes quieren utilizar estos acontecimientos de forma partidista para abrir un debate sobre el modelo policial. Un debate que solo sirve para legitimar los abusos policiales. Para finalizar, es evidente que este verano Bingen Zupiria intentará por todos los medios provocar situaciones que favorezcan su relato. Frente a ello, es importante actuar con altura de miras.