El Ayuntamiento de Madrid ha iniciado una investigación interna para esclarecer la aparición de simbología de carácter nazi y fascista en la taquilla de un agente de la Policía Municipal en las dependencias de la Casa de Campo. Según una información revelada por elDiario.es, el armario personal del funcionario, perteneciente a la Unidad Central de Seguridad (UCS-2), la rama antidisturbios del cuerpo madrileño, se encontraba decorado con pegatinas que contenían mensajes explícitos de apología nazi, tales como “Hitler fans”, “El fascismo es alegría” o “Zona fascista ¡¡Atención!!”.

Las fotografías de la taquilla fueron tomadas por otro efectivo de la Policía Municipal y compartidas el pasado 8 de junio en un canal de mensajería instantánea utilizado por varios agentes del cuerpo. Las fuentes internas consultadas detallan que la difusión interna del material gráfico provocó que las pegatinas fueran retiradas por completo pocas horas después.

Ante las reiteradas solicitudes de información efectuadas por elDiario.es a la Delegación de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid desde el 25 de junio, el departamento que dirige la vicealcaldesa Inma Sanz ha confirmado de manera oficial la apertura de un “expediente informativo”. No obstante, la portavocía municipal ha declinado concretar si la investigación disciplinaria se dirige formalmente contra el agente que decoró la taquilla, contra el policía que tomó y distribuyó la imagen o contra ambos, amparándose en el carácter ‘estrictamente secreto’ de las tomas de declaración y del desarrollo de la instrucción por parte de Asuntos Internos.

La Unidad Central de Seguridad (UCS) ha estado rodeada de controversias desde su creación. Durante la legislatura liderada por la exalcaldesa Manuela Carmena, el Gobierno municipal optó por suprimir este grupo especial. Esta reestructuración interna generó fuertes tensiones que desembocaron en una protesta de unos 300 agentes frente a la sede de la concejalía de Seguridad, donde se increpó gravemente al entonces concejal Javier Barbero. Tras el relevo en el Gobierno de la capital, el ejecutivo de José Luis Martínez-Almeida restituyó plenamente el grupo antidisturbios y amplió su plantilla en un centenar de efectivos, destacando su participación en los desalojos de centros sociales okupados como La Ingobernable, La Dragona o La Quimera. En la actualidad, los representantes de la UCS demandan de forma oficial la adquisición de armas largas de fuego y munición expansiva.

El caso de la taquilla decorada con lemas nazis coincide con los precedentes registrados en la Policía Municipal de Madrid en el año 2017, cuando el mismo medio de comunicación desveló la existencia de un chat integrado por decenas de agentes de la unidad del distrito Centro. En aquel foro privado de mensajería se profirieron insultos y amenazas de muerte directas contra la alcaldesa Carmena, deseándole una “muerte lenta y agónica”, combinadas con loas explícitas a la figura de Adolf Hitler. Aunque el proceso penal fue finalmente archivado por la Audiencia Provincial de Madrid al determinar que las declaraciones se enmarcaban en el “ámbito privado”, el actual ejecutivo del Partido Popular acordó posteriormente el archivo definitivo de los expedientes disciplinarios de los agentes involucrados tras valorar que su conducta interna “no resultaba administrativamente reprochable”.