El partido fascista Vox recupera a Fernando Paz, el ensayista e historiador que se vio obligado a abandonar el partido en 2019 debido a sus polémicas afirmaciones sobre el Holocausto y las terapias de conversión para personas LGTB. La reincorporación de quien fuera cabeza de lista por Albacete se ha venido gestando de manera gradual a través de su participación en diversas plataformas y entidades vinculadas a la formación. El propio Paz ha manifestado que se siente “honrado” si el partido considera que puede ser de alguna utilidad, añadiendo que “no cree tener la importancia suficiente como para dañar el proyecto”, al tiempo que ha aclarado que actualmente colabora con Vox pero sin mantener una militancia formal.

Según las informaciones publicadas por El País e infoLibre, Fernando Paz se ha integrado en el núcleo académico y fundacional del entorno de Vox gracias a su cercanía con Kiko Méndez-Monasterio, estrecho colaborador de Santiago Abascal. En diciembre pasado, el ensayista empezó a formar parte del patronato de honor de la fundación españolista Denaes, de la cual Abascal es cofundador. Asimismo, Paz figura como articulista en Ideas, medio editado por la Fundación Disenso, y ejerce como profesor de Historia para el próximo curso del Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas (ISSEP), una escuela de formación que desde su apertura en 2020 funciona como cantera de cuadros técnicos y políticos del partido. Su reaparición pública más reciente en los actos de la formación tuvo lugar en Cáceres, entre el viernes 26 y el domingo 28 de junio, durante el campus juvenil organizado por el grupo parlamentario europeo Patriotas por Europa, donde participó junto al eurodiputado Jorge Buxadé.

La salida inicial de Fernando Paz de la primera línea política se produjo durante la precampaña de las elecciones de abril de 2019, marcando la primera rectificación de Vox ante la presión social. El detonante principal fue un comunicado de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), en el que se calificaban de “inaceptables” sus manifestaciones “revisionistas” sobre el Holocausto. La queja aludía a una conferencia de 2016 en la sede de Falange en Madrid, donde Paz cuestionó los juicios de Núremberg afirmando que tuvieron un “cierto aire de farsa”, relativizó la magnitud del exterminio nazi y defendió que “la mayor parte de las muertes se produjeron por arma de fuego y bajo móviles militares antes que raciales”. A esto se sumaron sus declaraciones en el canal Intereconomía, donde afirmó que si su hijo fuera gay intentaría ayudarle mediante terapias para “reconducir su psicología”, así como sus elogios al dictador Francisco Franco, a quien describió como un jefe de Estado bajo cuyo mandato “se produjo la gran transformación de la historia de España”.

En 2019, la renuncia de Paz se ejecutó en un momento en el que Vox buscaba consolidar lazos con el Partido Republicano de Estados Unidos y con la derecha israelí. En esa fecha, el lobby proisraelí ACOM agradeció la “sensibilidad” de la dirección del partido. Sin embargo, el escenario actual muestra un viraje en la formación, que coexiste con el acercamiento a figuras del supremacismo blanco europeo como el austriaco Martin Sellner y la neerlandesa Eva Vlaardingerbroek, además de mantener al exdirigente neonazi Jordi de la Fuente al frente de su lobby Solidaridad. Todo esto ocurre mientras el partido sigue aliado internacionalmente con el Likud del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dentro de la plataforma Patriots.