El parlamento boliviano condecora a los captores y asesinos del Che Guevara
La Cámara de Diputados reivindica la represión contra la guerrilla de Ñancahuazú y rinde honores a 50 exsoldados responsables de la captura y fusilamiento del revolucionario en 1967.
La Cámara de Diputados de Bolivia, a través de su Comisión de Gobierno, Defensa y Fuerzas Armadas, ha entregado este jueves condecoraciones a medio centenar de exmilitares que participaron en la captura y posterior asesinato de Ernesto 'Che' Guevara en 1967. El acto, organizado por la diputada Catherine Pinto, del oficialista Partido Demócrata Cristiano, supone un reconocimiento institucional a los conocidos como "Beneméritos de Ñancahuazú". Durante la ceremonia, Pinto justificó la distinción afirmando que "gracias a ellos se libró a Bolivia del comunismo", según recogió el diario local Erbol.
El homenaje público ha tenido lugar en La Paz y ha culminado con un desfile simbólico en la plaza Murillo, centro del poder político del país, donde los exmilitares han marchado junto al Batallón Colorados de Bolivia, la unidad de escolta presidencial. Pablo Vera, presidente de la Confederación de Beneméritos, celebró la iniciativa señalando que, "después de mucho tiempo", reciben un reconocimiento tras años en los que las instituciones se habían "olvidado" de ellos, según recoge Europa Press. Este giro oficialista rompe con la línea de la década pasada, cuando estos mismos efectivos rechazaron frontalmente los actos de memoria organizados por el entonces gobierno de Evo Morales.
La operación militar que terminó con la vida del revolucionario argentino en la provincia de Vallegrande no fue un hecho aislado de las fuerzas locales, sino que contó con la dirección y asistencia directa de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. El Che fue capturado herido el 8 de octubre de 1967 y fusilado al día siguiente por orden del alto mando militar y el gobierno de la época, en una acción de contrainsurgencia que buscaba frenar el foco de lucha guerrillera que pretendía impulsar una revolución socialista en América del Sur. El ejecutor material del asesinato, el soldado Mario Terán Salazar, falleció en marzo de 2022.
Este acto de exaltación de los aparatos represivos del Estado boliviano se produce en un clima de restauración de los discursos anticomunistas "preventivos" de la Guerra Fría en las instituciones bolivianas, aunque el movimiento comunista no goza de gran articulación en el país. Mientras que los restos de Guevara fueron exhumados de una fosa común en 1997 para ser repatriados a Cuba, el actual Parlamento utiliza el aparato jurídico y simbólico para legitimar la actuación de las tropas que, bajo tutela del imperialismo estadounidense, desarticularon el movimiento guerrillero con la fuerza letal. El reconocimiento a los "Beneméritos" reafirma una postura política que vincula la eliminación de la disidencia revolucionaria como cuestión de Estado.