Péter Magyar suspende los servicios informativos públicos en Hungría y estrecha lazos con Israel
El líder que venía a "acabar con el autoritarismo de Orbán" anuncia el cese de las emisiones de noticias e invita a Netanyahu a una celebración antisoviética nada más ganar las elecciones.
El vencedor de las elecciones en Hungría, Péter Magyar, ha anunciado este miércoles —apenas tres días después de su victoria— que su primera medida de gobierno será suspender temporalmente la emisión de informativos en los medios de comunicación públicos. Magyar, líder del partido ultraderechista europeísta Tisza, tras obtener una mayoría de dos tercios, asegura que los servicios de noticias actuales funcionan como una "máquina de propaganda similar a la de Corea del Norte". Esta suspensión se llevará a cabo en cuanto tome posesión y se mantendrá hasta que se apruebe una nueva ley de medios que, según el mandatario electo, "restablezca el carácter de servicio público" de la televisión M1 y la radio Kossuth.
En el plano internacional, Magyar ha tardado menos de 72 horas en garantizar la continuidad de la política exterior de su predecesor respecto a Israel. Tras una llamada telefónica con Benjamin Netanyahu, el líder húngaro ha invitado al mandatario israelí a Budapest para celebrar el 70º aniversario de la llamada "Revolución Húngara", un levantamiento antisoviético de 1956. Esta invitación se produce a pesar de la orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional contra Netanyahu por crímenes de guerra y contra la humanidad en Gaza, confirmando que el cambio de gobierno no alterará la protección diplomática ni los intereses estratégicos que vinculan a ambos países.
La celeridad de Magyar también se ha extendido al ámbito institucional, donde ya ha exigido la dimisión inmediata del presidente de la nación, Tamás Sulyok. Durante su primera reunión este miércoles, Magyar calificó a Sulyok de "marioneta del régimen anterior" y advirtió que, si no renuncia voluntariamente, utilizará su mayoría parlamentaria para enmendar la Constitución y forzar su destitución. El presidente ha aceptado encargarle la formación de Gobierno, pero se ha limitado a señalar que "considerará" los argumentos sobre su propia dimisión.
Las prisas del nuevo Ejecutivo responden a una necesidad material muy concreta: desbloquear los 18.000 millones de euros de los fondos europeos. Magyar ha afirmado que las conversaciones con la Unión Europea comenzarán de manera informal esta misma semana, antes incluso de que el gabinete esté formado el 12 de mayo, puesto que los plazos de Bruselas para asignar estos recursos expiran en agosto. El dirigente de extrema derecha europeísta busca ahora asegurar esta transferencia de capitales para paliar la situación económica tras dieciséis años de gobierno del Viktor Orbán, recientemente enemistado con su vecina Ucrania por cuestiones energéticas y las relaciones con Rusia.
Este posicionamiento de Magyar ha provocado un giro diplomático en Estados Unidos. Donald Trump, quien financió y apoyó públicamente la campaña de Orbán a través de su vicepresidente J.D. Vance, ha cambiado su discurso este miércoles tras la llamada entre el húngaro y Netanyahu. Según filtraciones de la cadena ABC, Trump ha calificado a Magyar como un "buen hombre" que "hará un buen trabajo".