El Ejército israelí ha anunciado una reducción del número de reservistas movilizados, con un recorte de las convocatorias de hasta 40.000 efectivos y una limitación del servicio anual a 55 días frente a los 72 actuales. Según el acuerdo alcanzado entre el ministro de Defensa Israel Katz y el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich en diciembre de 2025 e implementado en marzo de 2026, el número de reservistas en servicio activo pasará de 60.000 a 40.000 diarios, lo que permitirá ahorrar 3.500 millones de séqueles anuales, según datos oficiales publicados por el Times of Israel y confirmados por el Jerusalem Post

La medida elimina puestos considerados "superfluos", como los de "apoyo civil" a colonos en zonas fronterizas y ciertas estructuras de mando, con el objetivo declarado de reforzar solo las unidades de combate. Esta situación se traduce en un aumento de las llamadas a filas de reservistas de forma reiterada y por periodos más prolongados.

Desde octubre de 2023, los soldados acumularon una media de 136 días de servicio, cifra que se elevó hasta los 168 días en el caso de los mandos, según informes internos citados por Ynet y Haaretz. Esta carga de días de servicio militar sigue provocando un desgaste que el propio ejército reconoce: en diciembre de 2025, reservistas de unidades acorazadas reportaron hasta 350 días acumulados de servicio, lo que llevó a rechazos individuales de convocatorias y a una petición firmada por más de 600 reservistas contra la reducción de beneficios por alargar su estancia. Fuentes cercanas a las fuerzas de ocupación confirman a El Confidencial que algunas unidades han recurrido a chalecos antibalas defectuosos y equipo operativo en mal estado de forma improvisada para poder continuar con misiones recientes en Cisjordania y Líbano.

"Un déficit de 12.000 reclutas"

El recorte de servicio obligatorio de 36 a 30 meses aprobado en agosto de 2024 generó un déficit inmediato de miles de combatientes y personal de apoyo, según el Ministerio de Defensa, quien afirma ahora que "existe un déficit de 12.000 reclutas, principalmente para unidades de combate". Pese al anuncio de reducción, en a principios de abril aumentaron temporalmente la duración de algunas convocatorias hasta nueve semanas, frente a las seis habituales.

El problema de reclutamiento se agrava con los judíos ultraortodoxos (haredim). Aunque la Corte Suprema israelí ordenó en junio de 2024 el fin de la exención, en el ciclo 2024-2025 se enviaron 18.915 órdenes de reclutamiento a hombres haredim y solo 232 se incorporaron,  haciéndolo únicamente 57 de ellos en funciones de combate, según datos presentados por el teniente coronel Avigdor Dickstein, jefe de la rama haredim de la Dirección de Personal de las FDI. El teniente general Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor, advirtió en las últimas semanas de la necesidad de aumentar reservistas porque, de no hacerlo, el ejército "no aguantará".

Protestas contra el reclutamiento de los ultraortodoxos en Jerusalem, 2024.
Protestas contra el reclutamiento de los ultraortodoxos en Jerusalem, 2024.

Los que ven la guerra contra Irán un "fracaso" triplican a los que la ven victoriosa

Los costes económicos de mantener la operatividad son igualmente reveladores. El Banco de Israel estimó que los gastos directos de las operaciones en Gaza, Líbano e Irán entre 2023 y 2025 superaron los 250.000 millones de séqueles (unos 67.000 millones de dólares), equivalentes al 8,6% del PIB anual acumulado, según su informe anual de 2025 citado por Bloomberg. La economía israelí acumula pérdidas estimadas en 57.000 millones de dólares en los dos últimos años de guerra, según reconoció recientemente el Banco de Israel.

Una encuesta del Instituto Agam y la Universidad Hebrea de Jerusalén publicada el 31 de marzo reveló que quienes consideran la guerra contra Irán un "fracaso" triplican a los que la ven como una victoria. Cerca del 70% interpreta el alto el fuego con Líbano anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump como una concesión a Irán, y dos tercios se oponen a él.