El director y guionista Vladimir Bortko, exdiputado de la Duma y miembro del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), ha iniciado el rodaje de Stalin, una miniserie de cuatro episodios que pretende disputar la narrativa histórica predominante sobre el líder soviético. La producción, a cargo de la compañía Triiks Media en colaboración con la plataforma de streaming KION, rescata un guion escrito por Bortko hace quince años que permaneció guardado por falta de financiación y apoyo. El proyecto, que se encuentra actualmente en fase de grabación en San Petersburgo, cuenta con un equipo de historiadores para asegurar la precisión de los hechos narrados, que se situarán desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la muerte de Stalin en 1953.

En declaraciones a la agencia TASS el pasado 20 de abril, Bortko definió la tarea del proyecto como una necesidad de "desmontar el mito sobre el camarada Stalin que se formó durante mucho tiempo, empezando por el XX Congreso del PCUS", en referencia al informe de Nikita Jruschov que inició la llamada "desestalinización". Según el director, la intención artística y política no es la idealización, sino mostrar "la verdad": "Ni santo ni monstruo, sino un líder que construyó el país y cuyo legado aún utilizamos". El cineasta de 79 años insistió en que la cinta busca "mostrar no lo bueno o lo malo, sino la verdad".

El reparto principal está encabezado por Igor Mirkurbanov en el papel de Iósif Stalin, acompañado por Viktor Sukhorukov, quien interpreta a Nikita Jruschov, y Alexander Yatsko en el rol de Lavrentiy Beria. La serie también cuenta con las actuaciones de Artur Vakha en el papel de Vyacheslav Molotov y Alexander Samoylenko como Georgy Malenkov. El rodaje, que comenzó en febrero de este año en la región de Leningrado, se ha desplazado también a Moscú y a la costa del Mar Negro, en las inmediaciones de la ciudad de Sochi, con la previsión de finalizar las grabaciones a mediados de verano.

La producción ha generado un intenso debate en el ámbito cultural ruso. Algunos lo ven como una rehabilitación parcial de Stalin, mientras otros esperan una visión más equilibrada y “desmitificadora” que confronta directamente con la historiografía establecida. En occidente, las pocas reacciones que ha suscitado por el momento tienden a verlo como propaganda. Sin embargo, el equipo técnico insiste en el carácter descriptivo de la obra frente a las interpretaciones institucionales. El medio oficial Peterburgskiy Dnevnik, tras visitar el plató de rodaje para un amplio reportaje publicado con fotos y declaraciones de los actores y el equipo, destacó la crudeza del enfoque de Bortko bajo el titular Esta historia te quemará, adelantando el impacto que busca causar la producción al cuestionar los consensos políticos establecidos en 1956.

Esta miniserie se enmarca en una tendencia de revisión de las figuras históricas soviéticas frente a las lecturas que el director y cada vez más historiadores consideran distorsionadas por intereses políticos. La obra de Bortko, autor de clásicos como El corazón de un perro, supone un desafío directo a los relatos que han abordado la cuestión de forma propagandística y a menudo burda, abandonado todo rigor histórico y factual a la hora de interpretar el mandato de Stalin. El cineasta afirma que su atención se centrará en los datos y los hechos documentados por su equipo asesor de historiadores.

Falta por determinar si el enfoque de la serie será finalmente de carácter patriótico-nacionalista o más simpatizante con el socialismo, dado que el Kremlin está rehabilitando la figura de Stalin en los últimos años para sus intereses propios, con políticas que van desde la reposición de una estatua en el metro de Moscú hasta nuevos planes académicos. No obstante, este estreno se inserta también en un cambio de tendencia social más amplio de revalorización de los padres fundadores de la URSS. Según datos del Centro Levada publicados en 2024, la figura de Lenin goza de una popularidad histórica del 67%, con un 74% de apoyo entre mayores de 55 años y un significativo 54% de jóvenes que defienden mantener el Mausoleo de la Plaza Roja. Además, los jóvenes de entre 18 y 24 años son el grupo que más destaca que en el futuro se recordará a Lenin como “un líder para el que los intereses de los trabajadores eran lo primero”.