El bloqueo naval en Ormuz se recrudece mientras Irán busca el respaldo de Moscú
EEUU cancela los contactos indirectos e impide el paso de 38 buques en aguas iraníes; el canciller iraní Araghchi viaja a Rusia para consolidar un frente diplomático regional.
El bloqueo naval de EEUU en las rutas comerciales del Golfo se ha intensificado el pasado fin de semana tras la confirmación del Comando Central de EEUU (CENTCOM) sobre la ejecución de un bloqueo sistemático contra los puertos iraníes. Según el comunicado oficial, las fuerzas estadounidenses habrían forzado a 38 embarcaciones a dar media vuelta o regresar a puerto, impidiendo cualquier flujo de entrada o salida en aguas territoriales de Irán. Esta medida de asfixia económica busca quebrar la resistencia de Teherán, cuya economía ya se encuentra en una situación delicada tras décadas de sanciones y el ataque directo a sus infraestructuras industriales durante la actual agresión militar.
Ante el recrudecimiento del cerco naval, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha iniciado una maniobra diplomática que culminará este lunes en Rusia con una reunión estratégica con el presidente Vladimir Putin. Tras sendas escalas en Omán y Pakistán, Araghchi busca consolidar la coordinación con sus socios regionales y obtener el respaldo político del Kremlin. Desde Teherán, fuentes oficiales citadas por Al Jazeera subrayan que Irán no aceptará el retorno al statu quo previo en el Estrecho de Ormuz bajo las condiciones impuestas por Washington, insistiendo en que cualquier solución para el tránsito seguro debe ser negociada y beneficiar a todos los estados de la zona, no a los intereses de potencias externas.
La parálisis de la vía negociadora se ha hecho más evidente tras las últimas declaraciones de Donald Trump, quien ha roto el protocolo diplomático al exigir que sea Irán quien "llame por teléfono" para retomar las conversaciones. Esta postura se produce después de que el mandatario cancelara unilateralmente el viaje de sus emisarios a Islamabad, dejando el proceso de mediación en un punto muerto. Mientras tanto, el legislador iraní Ali Nikzad ha insistido en la postura de firmeza de la República Islámica, asegurando que el control sobre la vía marítima estratégica es un hecho consumado que EEUU no podrá revertir mediante la fuerza.
En el frente militar, la ocupación israelí continúa ignorando el acuerdo de cese de hostilidades en el sur del Líbano, donde los bombardeos del domingo asesinaron a 14 personas, incluyendo a dos menores. Hezbollah ha reivindicado diversas acciones de respuesta contra las tropas invasoras, calificándolas de "respuesta legítima" ante las más de 500 violaciones del "alto el fuego" perpetradas por Israel desde su declaración. Esta dinámica de agresión persistente está forzando a miles de civiles libaneses a un nuevo y precario desplazamiento hacia el norte, desmantelando en la práctica cualquier expectativa de estabilidad para la población de la región.
Mientras los precios del petróleo siguen bajo presión por la inestabilidad en Ormuz, la población de la Franja de Gaza se enfrenta a una hambruna inminente debido al control israelí sobre los suministros básicos. El analista Ahmed al-Tanani, consultado por Al Jazeera, ha denunciado que la estrategia de los ocupantes busca crear un "entorno invivible" mediante la destrucción de los servicios mínimos y el asesinato selectivo de funcionarios locales, profundizando el despojo y la pobreza extrema de millones de personas en lo que se conoce como la mayor prisión a cielo abierto del mundo.