El pasado sábado, 25 de abril, la Policía Nacional española acudió al lugar de los hechos cuando varias decenas de jóvenes trabajaban en el acondicionamiento del Gaztetxe Subegi de Errotxapea (Iruñea, Nafarroa). La policía derribó la puerta con violencia, a patadas y martillazos, y rodeó a los jóvenes que estaban dentro. Los mantuvieron retenidos y cuatro personas que se encontraban haciendo labores de limpieza y arreglo fueron detenidas y llevadas esposadas a dependencias policiales.

A pesar de que fuentes policiales y diversos medios de comunicación han señalado que el desalojo se produjo "pocas horas después de la ocupación del local", esta información ha sido desmentida por Arriasko, la Asamblea de Jóvenes Trabajadores de Errotxapea: hacía ya semanas que el local estaba abierto y que se estaba procediendo a su acondicionamiento.

Además, tal y como se informó el mismo día, el desalojo cometido por la Policía Nacional española fue ilícito. La Policía se personó en Subiria cuando la causa judicial aún estaba en marcha en los juzgados y sin que hubiera una orden de desalojo fija: derribó la puerta, accedió al espacio y expulsó o detuvo a la gente que había dentro; y luego, junto a la empresa Leache, cerró el acceso. Todas las intervenciones relacionadas con el desalojo fueron ilegales.

Arriasko presentó públicamente el viernes pasado el nuevo Gaztetxe abierto semanas antes. Errotxapea, que lleva cinco años sin Gaztetxe, presentó a Subegi como "un proyecto para unir a los jóvenes, formarlos y organizarlos fuera de la lógica del capitalismo". Según detalló el sábado el medio Noticias de Navarra, el espacio reapropiado por los jóvenes del barrio para convertirlo en un Gaztetxe es propiedad de la Iglesia.