Los ministros de Asuntos Exteriores del foro BRICS inauguraron este jueves en Nueva Delhi su primera reunión de alto nivel bajo la presidencia india, en un escenario caracterizado por la asfixia energética mundial y la guerra contra la República Islámica de Irán. El encuentro, celebrado en el complejo Bharat Mandapam, tiene como objetivo preparar la cumbre de líderes de septiembre y abordar la crisis en el Estrecho de Ormuz, donde el tránsito de una quinta parte del petróleo y gas mundial permanece bloqueado por la acción de EEUU e Israel contra el país persa. Según informa la agencia AP y la cadena NDTV, el grupo de países que conforman los BRICS, que representa el 41% del PIB mundial, se enfrenta a profundas divisiones internas entre los intereses de Irán y los de otros miembros como Emiratos Árabes Unidos (EAU), así como por la creciente cercanía de la India con los intereses estratégicos de Washington e Israel.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aprovechó la sesión de apertura para lanzar un duro alegato contra la hegemonía de Estados Unidos, instando a sus homólogos a "condenar explícitamente las violaciones del derecho internacional" y a enviar al "basurero de la historia" la coerción de la Casa Blanca. De acuerdo con declaraciones recogidas por la agencia iraní IRNA, Araghchi denunció que su país ha sufrido en menos de un año "dos agresiones salvajes e ilegales" justificadas bajo "acusaciones falsas" sobre su programa nuclear que contradicen los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). El jefe de la diplomacia persa advirtió que no existe "solución militar" para los asuntos de Irán y pidió a los miembros de los BRICS medidas prácticas para poner fin a la "impunidad" de quienes violan la Carta de las Naciones Unidas.

Por su parte, el ministro anfitrión, S. Jaishankar, intentó reconducir la retórica del encuentro abogando por un papel "estabilizador" ante un mundo en "considerable flujo". Jaishankar reclamó "flujos marítimos seguros y sin obstáculos" por aguas internacionales, una necesidad material para el aparato productivo indio y chino, que dependen del crudo del Golfo que transita por el Estrecho de Ormuz, especialmente en el caso de la India. Según el diario The Hindu, los anfitriones buscan un comunicado unitario que priorice la "unidad del Sur Global" y la "resiliencia económica" sin alejar totalmente a sus aliados occidentales, una tarea compleja dado que el bloqueo naval anunciado por EEUU en abril ya ha disparado los precios del combustible en países como Brasil, Egipto y Sudáfrica, miembros clave del grupo.

La cumbre se desarrolla en paralelo a la visita de Donald Trump a Pekín, lo que ha provocado la ausencia del ministro de Exteriores chino, Wang Yi, representado en Nueva Delhi por el embajador Xu Feihong. Expertos consultados por Al Jazeera señalan que el momento elegido para ambos eventos no es casual y que Trump podría intentar presionar a China para que utilice su influencia sobre Irán y reabra el Estrecho de Ormuz en un intercambio de cartas en otros ámbitos, como Taiwán. Mientras tanto, en Nueva Delhi, la delegación rusa encabezada por Sergei Lavrov y los representantes de las nuevas incorporaciones como Indonesia, Egipto y Etiopía discutieron "reformas en la gobernanza global" que reduzcan el dominio de las instituciones financieras tradicionales dominadas por las potencias occidentales y sus sanciones.

El encuentro cierra este viernes con una sesión sobre la innovación y la transición energética, aunque la realidad de la guerra y la parálisis comercial sigue dominando la agenda de forma transversal. Según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores de India (MEA), se espera que los resultados de estas jornadas alimenten la hoja de ruta de la cumbre de septiembre. No obstante, la falta de consenso mostrada en reuniones anteriores sobre el genocidio en Gaza y los enfrentamientos directos entre miembros como Irán y Emiratos sugieren que el BRICS aún dista mucho de ser un bloque consistente, puesto que trata de mantener la cohesión interna frente a las presiones de EEUU, que sigue utilizando la deuda y la agresión militar como arma.