Austria autoriza la construcción de un centro comercial sobre un campo nazi
El Centro Simon Wiesenthal y el Memorial de Mauthausen denuncian que las obras para Lidl amenazan con sepultar bajo hormigón el enclave donde cientos de mujeres sufrieron trabajos forzados.
La construcción de un complejo comercial sobre los terrenos del antiguo subcampo femenino de Hirtenberg, dependiente del campo de concentración nazi de Mauthausen y ubicado en el estado de Baja Austria, ha provocado una ola de indignación. La reciente intervención del Centro Simon Wiesenthal ha situado el proyecto en el centro del debate público al denunciar que el desarrollo urbanístico planeado “destruirá los últimos vestigios de un recinto donde cientos de mujeres judías fueron sometidas a explotación laboral por la industria bélica del Tercer Reich”. Pese a las protestas promovidas por historiadores, colectivos de la sociedad civil y el Memorial de Mauthausen, los trabajos de construcción han entrado en una fase avanzada este verano sobre el terreno del antiguo recinto concentracionario.
El proyecto urbanístico prevé la edificación de un parque comercial que, de acuerdo con las informaciones publicadas por la prensa austríaca, albergará un centro logístico y una superficie de venta de la cadena de supermercados Lidl. Los promotores de la obra y las autoridades locales defienden la actuación al considerarla “una medida legal encaminada a revitalizar la economía de la zona”. En contraste, las entidades dedicadas a la preservación del patrimonio histórico sostienen que la intervención destruye un espacio cuya significación no depende del número de estructuras originales que permanezcan en pie, sino de los hechos acaecidos en el lugar durante el régimen Nazi.
Las acciones contra la urbanización del terreno se iniciaron en 2021 por iniciativa del Memorial de Mauthausen, el Comité Mauthausen Austria y una plataforma ciudadana local. Estas organizaciones han solicitado de forma reiterada la apertura de un canal de diálogo con el Ayuntamiento de Hirtenberg con el fin de “acordar una solución que permitiera compaginar el derecho de propiedad privada con la salvaguarda de la memoria histórica”. La directora del Memorial de Mauthausen, Barbara Glück, expresó su condena institucional mediante un comunicado oficial en el que manifestó que “es una vergüenza que hoy sea posible demoler los restos de un antiguo campo de concentración sin un debate público serio”, al tiempo que advirtió de que “la pérdida de estas estructuras históricas y de posibles fuentes para la investigación nunca podrá revertirse”.
El pronunciamiento del Centro Simon Wiesenthal recordó la relevancia histórica de Hirtenberg, un subcampo creado el 28 de septiembre de 1944 con la llegada de un primer contingente de 391 mujeres judías deportadas desde Auschwitz para trabajar en la fábrica de municiones Hirtenberger Patronenfabrik. Hasta el cierre del recinto se contabilizó el paso de algo más de 400 prisioneras, en su mayoría de nacionalidad polaca, soviética e italiana, obligadas a manipular material explosivo en jornadas de hasta 12 horas bajo la vigilancia de las SS. En abril de 1945, ante el avance del Ejército Rojo hacia Viena, las internas fueron evacuadas a pie en una marcha forzada de unos 170 kilómetros hasta el campo central de Mauthausen, trayecto en el que ‘fallecieron’ varias de ellas.
La “ausencia de estructuras de envergadura” sirvió de argumento para que la Oficina Federal de Monumentos de Austria (Bundesdenkmalamt) resolviera que el enclave “no reunía los criterios legales para ser catalogado como bien protegido”, decisión que habilitó la concesión de las licencias de edificación. Frente a esta postura, los especialistas del Memorial de Mauthausen enfatizan que el subcampo de Hirtenberg constituye uno de los escasos recintos femeninos de la red concentracionaria nazi donde aún resultaba posible desarrollar prospecciones arqueológicas para la investigación histórica. La controversia coincide con el 80º aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis.