Un 12% de los inquilinos que comparten piso tienen entre 55 y 75 años
Un estudio de Fotocasa muestra que la franja de mayor edad ha pasado del 3% al 12% en solo cuatro años por la imposibilidad de asumir los 1.211 euros que cuesta de media un inmueble completo.
Lo que durante décadas fue un modelo habitacional acotado casi en exclusiva a estudiantes universitarios y jóvenes en sus primeras etapas laborales se ha convertido en la única salida financiera para miles de personas de avanzada edad. Según los datos más recientes del portal inmobiliario Fotocasa Research, el 12% de las personas que comparten piso en el Estado español tiene actualmente entre 55 y 75 años. Este porcentaje refleja una transformación acelerada del sector, puesto que hace apenas cuatro años este grupo de edad apenas representaba el 3% del total de inquilinos, lo que supone que su presencia se ha cuadriplicado en tan solo cuatro años.
Las cifras publicadas por la plataforma confirman que la edad media de quienes optan por alquilar una habitación se sitúa en estos momentos en los 31 años, rompiendo el mito de que se trata de una fórmula reservada para la juventud. Si bien los jóvenes de entre 18 y 24 años siguen constituyendo el grupo mayoritario con un 44% de la cuota, y la franja de 25 a 34 años representa un 33%, la incorporación de perfiles senior es una realidad cada vez más visible. Por debajo de los mayores de 55 años se sitúan los adultos de entre 45 y 54 años, que suponen el 7% de quienes comparten casa, mientras que el tramo de 35 a 44 años alcanza el 5%.
La razón fundamental que explica esta deriva es la, aunque cada vez menor, enorme brecha económica entre arrendar una propiedad completa o pagar únicamente por un cuarto. De acuerdo con las mediciones publicadas por el Observatorio del Alquiler, el coste medio de una vivienda entera se sitúa en 1.211 euros mensuales. Por el contrario, el precio medio de alquiler de una habitación es de 425 euros al mes.
En la Comunidad de Madrid, una habitación cuesta de media 550 euros al mes, frente a los 1.637 euros que exige un piso completo. En Barcelona, los importes ascienden hasta los 600 euros por cuarto y los 1.646 euros por el inmueble entero.
Para poder sufragar de manera individual los 1.211 euros del alquiler medio bajo la regla de no destinar a vivienda más de un 30% del salario, un ciudadano tendría que percibir un salario neto mensual de 4.037 euros. La brecha se dispara exponencialmente en los mercados más tensionados. En Madrid se requeriría una nómina neta de 5.450 euros mensuales para asumir en solitario un piso completo, y 1.833 euros en el caso de un dormitorio. En Barcelona, la exigencia salarial para no rebasar el umbral se eleva hasta los 5.490 euros netos al mes para una vivienda entera y a los 2.000 euros para una habitación.