Los nuevos alquileres se dispararon un 8,8% en el primer año de la Ley de Vivienda
El precio de los nuevos contratos crece el doble que antes de la normativa, triplica la subida a los inquilinos con contratos vigentes y sube más en viviendas de menos de 60m².
El acceso a la vivienda en régimen de alquiler se encareció de forma drástica durante el año 2024, el primero con la Ley de Vivienda plenamente en vigor. Así lo certifican los datos del Índice de Precios de Vivienda en Alquiler (IPVA) publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE): el precio de los nuevos contratos de arrendamiento escaló un 8,8%, una cifra que duplica el incremento registrado el año anterior (4,1%) y que supone el mayor repunte desde que existen registros (2021). Esta subida de los nuevos alquileres triplica el alza sufrida por quienes mantuvieron sus contratos vigentes, cuyo coste aumentó un 2,8% por las prórrogas y protecciones de la normativa.
La disparidad entre los nuevos contratos y los antiguos evidencia cómo los rentistas y grandes tenedores han aprovechado las renovaciones contractuales para elevar los precios por encima de las limitaciones aplicadas a las renovaciones. Fuentes de la Agencia Tributaria, cuyos datos sirven de base para el estudio del INE, confirman que la tendencia alcista es persistente: el alquiler acumula ya diez años consecutivos de incrementos, con una subida total del 22,9% desde 2015. En el caso de los nuevos arrendamientos firmados desde 2021, el encarecimiento acumulado alcanza ya el 19,3%, frente al 7,5% de los contratos de larga duración.
Las viviendas de menos de 60 metros cuadrados, las que más suben
El análisis territorial muestra al País Valencià encabezando la ofensiva de precios, con subidas del 11,5% en los nuevos contratos durante 2024. Capitales como València (5,9%) y Málaga (5,2%) registraron las mayores alzas anuales, consolidándose como los focos de mayor presión para los inquilinos. En Barcelona, pese a la aplicación de "límites de precios" en 140 municipios catalanes, el coste de los nuevos alquileres subió un 7,5%. Según muestran los datos del INE, la especulación se ceba especialmente con las viviendas más pequeñas (menos de 60 metros cuadrados), que son las que más suben de precio (3,9%).
Este escenario de encarecimiento descontrolado coincide con la vigencia de una Ley de Vivienda que, aunque prometía mejoras como la prohibición de cobrar comisiones inmobiliarias a los inquilinos o la ampliación de prórrogas, ha sido insuficiente para frenar la transferencia de rentas hacia los rentistas en las nuevas firmas. El informe pone que en provincias como Asturias, Cantabria o Melilla, los nuevos contratos se encarecieron entre cuatro y seis veces más que los vigentes, lo que supone un obstáculo cada vez mayor para el relevo generacional y la movilidad de la clase trabajadora que vive de alquiler.