El negocio del almacenamiento energético alcanza cifras récord
La capacidad global instalada se disparó un 48% en 2025 y las previsiones para la próxima década apuntan a que los grandes capitales multiplicarán por diez la infraestructura de baterías.
El sector del almacenamiento de energía ha entrado formalmente en la "era de los 100 gigavatios" tras registrar un crecimiento histórico en 2025. Según el informe Energy Storage Market Outlook 1H 2026 publicado por BloombergNEF, el año pasado se instalaron 112 GW (307 GWh) de baterías en todo el mundo, lo que supone un incremento del 48% respecto al ejercicio anterior. Los datos de la consultora son claros: la capacidad acumulada global ha alcanzado ya los 2,9 teravatios, impulsada principalmente por megaproyectos que los fondos de inversión y las empresas energéticas utilizan para gestionar los excedentes de generación y asegurar la rentabilidad de sus activos.
La velocidad de esta expansión supera con creces la maduración histórica de otras infraestructuras energéticas. Isshu Kikuma, asociado senior de BloombergNEF, destaca que "solo se han necesitado cuatro años para que el almacenamiento de energía aumente las adiciones anuales de 10 GW a más de 100 GW", un proceso que a la tecnología solar le costó ocho años y a la eólica quince. El informe subraya que los proyectos de servicios públicos representaron el 85% de la capacidad añadida el año pasado, orientados fundamentalmente al "desplazamiento de energía" para optimizar los ingresos en los mercados mayoristas.
China se mantiene como el centro hegemónico de esta rama industrial, concentrando el 54% de las nuevas instalaciones en 2025, seguida de Estados Unidos con un 16%. En cuanto a la composición técnica de este despliegue, las baterías de litio-ferrofosfato (LFP) dominan el mercado con el 90% de las adiciones anuales. No obstante, los analistas de BloombergNEF prevén que el almacenamiento de larga duración (superior a seis horas) se cuadruplique próximamente, mientras emergen alternativas como las baterías de iones de sodioc con acuerdos de suministro masivo, como el pacto de 60 GWh entre CATL e HyperStrong.
La brecha entre la generación solar y la capacidad de almacenamiento se está cerrando rápidamente a medida que los intereses empresariales buscan garantizar la continuidad del suministro y estabilizar los precios. Mientras que en 2016 la proporción entre solar y almacenamiento era de 56 a 1, en 2025 esta ratio cayó hasta 6 a 1, y se espera que descienda a 4 a 1 durante 2026. Este fenómeno muestra una tendencia hacia la integración acelerada de baterías en las plantas productivas para evitar el desperdicio de energía cuando la oferta supera la demanda del mercado.
Respecto al impacto de la guerra de EEUU e Israel contra Irán, la consultora indica que los efectos directos han sido limitados por el control que ejerce China sobre las cadenas de suministro de baterías. Sin embargo, Kikuma advierte de que el encarecimiento de los combustibles fósiles derivado de la guerra podría aumentar los ingresos de las empresas de almacenamiento al subir los precios de la electricidad, aunque el sector enfrenta "vientos en contra por el aumento de los costes de transporte y fabricación". Las previsiones para 2036 apuntan a una capacidad acumulada de 2.867 GW, lo que supondría multiplicar por diez los niveles actuales en beneficio de los grandes monopolios tecnológicos y energéticos mundiales.