El Gobierno de Ucrania validó ayer de forma oficial la repatriación de los restos mortales de Andri Melnik, una de las figuras más señaladas del fascismo ucraniano del siglo XX debido a su documentada colaboración con el régimen de la Alemania nazi. Este martes, en el cementerio de Bonnevoie, ubicado en Luxemburgo, se celebró una ceremonia formal para entregar los cuerpos de Melnik y de su esposa, Sofía, a una delegación ucraniana de alto nivel. El acto formaliza el inicio del traslado de los restos hacia territorio ucraniano, una medida que ha sido defendida con firmeza por el Ejecutivo de Kiev, que vuelve a realizar un ejercicio de revisionismo histórico al albar personajes históricos vinculados al Tercer Reich.

Una pancarta reza Viva Hitler, Viva Melnik. 1941, Ucrania.
Una pancarta reza Viva Hitler, Viva Melnik. 1941, Ucrania.

A través de un mensaje en formato de vídeo difundido en sus redes oficiales, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aplaudió la exhumación y justificó políticamente la medida al afirmar que "el país tiene la oportunidad y la obligación moral de volver a enterrar a Melnik en su propia tierra". En su alocución, el mandatario insistió en que esta iniciativa busca "restituir la memoria" de lo que calificó como "héroes ucranianos que defendieron la idea de la soberanía nacional", un argumento recurrente en la retórica de Kiev. Zelenski también desveló que este movimiento forma parte de un plan estatal más amplio para recuperar los restos de otras figuras nazis, citando expresamente el caso del coronel Yevguén Konovalets, quien fuera fundador de la fascista Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), la misma facción que posteriormente lideraría Melnik.