Los agentes antidisturbios de los Mossos d’Esquadra ejecutaron ayer por la mañana el desahucio de Olalla, una mujer de cuarenta años que llevaba nueve viviendo en el nº60 de la calle Buenos Aires de Barcelona con sus tres hijos menores, uno de diez años y dos de ocho años. El Sindicato de Vivienda Socialista de Catalunya (SHSC), el Sindicat de Llogateres y la Confederación Sindical de Vivienda de Catalunya (COSHAC) habían realizado una nueva convocatoria conjunta para frenar este segundo lanzamiento.

La cincuenta personas que se habían concentrado frente al edificio no pudieron evitar que una nueva familia haya sido expulsada de su casa por la fuerza. Esta noche, Olalla y sus tres hijos menores de edad han dormido en la calle. La madre se encuentra actualmente en el paro y en una situación de vulnerabilidad social, económica y emocional grave, según el informe de los servicios sociales del Ayuntamiento de Barcelona.

El proceso de desahucio se inició después de que se separara de su exmarido y se quedara en el paro. Con la llamada 'Ley de la segunda oportunidad', Olalla estaba pagando unas cuotas mensuales por una deuda contraída anteriormente. Dado que dispone del certificado de vulnerabilidad, el fondo buitre podría haber aceptado renovarle el contrato con un alquiler social. Sin embargo, se ha negado en todo momento a sentarse a negociar.

En el primer intento de desahucio, el 13 de mayo, la presión de la clase trabajadora movilizada pudo frenarlo, quedando aplazado una semana. En este segundo caso, el despliegue de los agentes de los Mossos ha sido muy superior y lo han ejecutado. Ante esta situación, una ambulancia del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) se ha llevado a Olalla para atenderla, después de que sufriera un ataque de ansiedad.

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Alianza de políticos y empresarios en el negocio de la vivienda

El propietario de su domicilio y de todo el bloque es el entramado empresarial New Amsterdam Developers (NAD). Este fondo de inversión, con capital procedente de Nueva York y Países Bajos, tiene decenas de activos inmobiliarios en la ciudad, con su sede central en este mismo edificio donde se ha ejecutado el desahucio. Además, NAD opera en alianza con la empresa barcelonesa Enter Coliving, una firma que hace negocio alquilando habitaciones individuales a precio de un piso entero a expats con "entradas flexibles" y servicios incluidos. Esta "forma de vivienda compartida", gestionada por una empresa que obtiene un beneficio de ello, es lo que se conoce como coliving.

Esta práctica especulativa, protagonizada por NAD y Enter Coliving, es cada vez más habitual. En un primer momento, el fondo buitre compra un bloque entero y expulsa a las vecinas que viven en él. A continuación, modifican el interior de las viviendas, dividiendo los pisos. Posteriormente, alquilan las habitaciones individualmente. Es el caso de este bloque, pero también del edificio Papallona en el Eixample o el de Sant Agustí en Gràcia.

Sin emabrgo, el gran número de desahucios ejecutados no se podría llevar a cabo sin la complicidad de los partidos políticos. En este caso, el PSC de Collboni e Illa han sido cómplices del desahucio, al enviar la BRIMO de los Mossos a ejecutarlo. A pesar de reivindicar públicamente el derecho a la vivienda, partidos como el PSC continúan impulsando medidas que privatizan el espacio, favorecen la gentrificación de los barrios y facilitan la especulación empresarial. Ante esto, el SHSC ha sentenciado que "la única política de vivienda que el PSC puede ofrecer a la clase trabajadora: el desahucio".

La crisis de la vivienda en Barcelona

La situación del bloque de Buenos Aires 60 no es un caso aislado. La crisis de la vivienda se agrava de forma sostenida en todas partes. Barcelona es un caso paradigmático de la vivienda como mercancía y, en consecuencia, de la crisis residencial que vive la clase trabajadora. En esta ciudad, la oferta de vivienda de alquiler es principalmente de temporada y de propiedad vertical, en su mayoría en manos de fondos buitre.

Mientras los empresarios impulsan el negocio de la vivienda con la complicidad de los políticos, los alquileres alcanzan máximos históricos, absorbiendo el 100% del salario de muchas familias. Esta asfixia se conjuga con el encarecimiento de la vida y la pérdida generalizada de poder adquisitivo. El sinhogarismo crece en ciudades con miles de pisos vacíos, y la respuesta institucional oscila entre la inacción y la represión.

"La raíz del problema está en el sistema capitalista, que convierte aquello más esencial en una mercancía". El coliving y los pisos turísticos son las consecuencias lógicas del negocio de la vivienda, que tiende a buscar el máximo beneficio", ha denunciado el SHSC. Hace apenas unas semanas, se pudo frenar temporalmente otro desahucio de NAD en el bloque Papallona. Hoy, 21 de mayo, se produce el primer lanzamiento de un bloque entero en el Pasaje del Doctor Torrent, 5, en el barrio de Navàs de Barcelona. Ante esta situación límite, todos los sindicatos han hecho un llamamiento a la organización de la clase trabajadora para hacer frente a la gran avalancha de desahucios.