Una profunda conmoción sacude a la región de Calabria, en el sur de Italia, tras confirmarse el brutal asesinato de cuatro trabajadores migrantes. Los hechos, que se encuentran bajo investigación, ocurrieron en las inmediaciones de una estación de servicio local, donde una cámara de seguridad registró de forma íntegra el desarrollo del suceso. Las imágenes muestran cómo dos hombres bloquearon las puertas de un automóvil en cuyo interior se encontraban cinco jornaleros agrícolas, cuatro de nacionalidad pakistaní y uno de origen afgano, con el objetivo deliberado de impedir su huida antes de prender fuego al habitáculo. En cuestión de segundos, una intensa llamarada envolvió por completo el vehículo, provocando la muerte por calcinación de cuatro de sus ocupantes.

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La única persona que logró salvar la vida en el atentado presenta severas quemaduras en diversas partes de su cuerpo y se encuentra recibiendo atención médica urgente. Según sus propias declaraciones, uno de los agresores vertió gasolina directamente en el interior del coche antes de prenderle fuego. El testigo relató que pudo sobrevivir gracias a que consiguió romper una de las ventanillas en medio del humo y escapar del vehículo en llamas. Las primeras indagaciones policiales apuntan a que el móvil del crimen está estrechamente vinculado a un caso de explotación laboral y extorsión en el sector de la recogida de la fresa. Los empresarios, quienes también son de origen pakistaní, habían trasladado a las víctimas para recoger fresas a cambio de "unos pocos euros" y, posteriormente, les exigieron el pago de cinco euros a cada uno en concepto de "transporte", una imposición económica ante la cual los temporeros decidieron rebelarse.

El análisis inmediato de las grabaciones de la cámara de seguridad permitieron la localización y el arresto de los dos presuntos responsables pocas horas después de cometerse el crimen. La Fiscalía de la República les imputa actualmente cargos formales de homicidio agravado múltiple.