Un equipo de científicos de la Universidad Normal del Noroeste, en colaboración con la empresa Gansu Zhulong Technology en China, ha presentado un avance significativo en el ámbito de la energía de larga duración con el desarrollo de la batería nuclear de carbono-14 denominada “Qianjiyuan Tianshu”. Según informaron el South China Morning Post e Interesting Engineering, este prototipo representa una evolución técnica sustancial respecto a diseños previos desarrollados por el mismo equipo, logrando suministrar electricidad de forma ininterrumpida durante milenios.

A diferencia de los reactores nucleares convencionales que funcionan mediante fisión, la “Qianjiyuan Tianshu” opera mediante un sistema betavoltaico basado en la desintegración natural del carbono-14, un isótopo radiactivo que cuenta con una vida media de 5.730 años. En este proceso, el material emite partículas beta que impactan directamente contra un semiconductor de carburo de silicio, convirtiendo la radiación en corriente eléctrica. Este mecanismo permite una generación constante de energía, independiente del ciclo diario o de los condicionantes meteorológicos.

En el apartado técnico, la batería logra una potencia máxima de 1,13 microvatios. Para alcanzar esta cifra, el equipo de investigación optimizó la arquitectura del dispositivo, ya que el nuevo modelo utiliza solo el 22% del material radiactivo que requería la versión anterior y reduce su volumen total a 16,8 centímetros cúbicos, lo que representa una disminución del 17% en tamaño. Al mismo tiempo, el sistema incrementa 2,6 veces la potencia máxima respecto a su antecesor y multiplica por 15,5 su densidad de potencia.

Debido a su nivel de potencia, el dispositivo no está destinado al suministro de vehículos eléctricos o telefonía móvil, sino a equipos científicos y de supervisión que requieren funcionar de manera autónoma durante décadas sin posibilidad de mantenimiento. Entre las aplicaciones previstas por los investigadores destacan los sensores instalados bajo el hielo polar, boyas oceánicas, redes de monitorización de infraestructuras subterráneas, equipamiento para misiones en el espacio profundo e implantes médicos. 

Según afirman sus creadores, el proyecto destaca también por su “enfoque de sostenibilidad industrial”, ya que el carbono-14 utilizado puede recuperarse a partir de materiales procedentes del desmantelamiento de centrales nucleares, ofreciendo una vía de reciclaje previo a su gestión definitiva como residuo. Todos los componentes del sistema han sido fabricados íntegramente en China. Actualmente, el reto principal de los investigadores radica en garantizar que la estructura física y los semiconductores de la batería mantengan su integridad operativa durante décadas de exposición continua a la radiación y a entornos ambientales extremos.