Los beneficios industriales chinos crecen un 17,6% mientras la riqueza se concentra
Las empresas industriales elevaron sus ganancias entre enero y julio por los semiconductores, la electrónica y la alta tecnología.
Las empresas industriales chinas por encima del tamaño designado acumularon 4,58206 billones de yuanes de beneficios entre enero y julio de este año, un 17,6% más que en el mismo periodo del año anterior, según los datos publicados el 28 de agosto por la Oficina Nacional de Estadística de China (NBS). El crecimiento, sin embargo, no se reparte de forma homogénea. Los beneficios de las empresas estatales aumentaron un 16,3%, los de las empresas de capital social o joint-stock un 23,6%, los de las privadas un 10,9% y los de las empresas con capital extranjero y de Hong Kong, Macao y Taiwán un 1,2%. Por sectores, la minería creció un 34,9% y la manufactura un 18,8%, mientras que el suministro de electricidad, calor, gas y agua registró una caída del 5,8%. En julio, el crecimiento interanual de los beneficios fue del 11,2%, por debajo del 15,1% registrado en junio.
Los resultados se concentran sobe todo en las ramas vinculadas a la electrónica y la alta tecnología. Los beneficios de la fabricación de ordenadores, equipos de comunicación y productos electrónicos, por ejemplo, aumentaron un 110% entre enero y julio, mientras que los de los circuitos integrados y semiconductores se multiplicaron aproximadamente por 18,5. Los metales no ferrosos aumentaron un 91,8%, los productos químicos un 56,6% y el conjunto de la alta tecnología un 50,1%. Según la NBS, los ingresos operativos de las empresas industriales alcanzaron 80,923 billones de yuanes, un 6,5% más, mientras que sus costes operativos aumentaron un 5,9%.
Los datos dibujan así una fuerte diferencia entre las ramas industriales vinculadas a la inteligencia artificial, la electrónica y la demanda de capacidad de computación y otras actividades relacionadas con el consumo interno y el sector inmobiliario, donde persisten las dificultades ligadas a la burbuja. En 2025, el beneficio industrial total apenas había aumentado un 0,6%, hasta 7,3982 billones de yuanes, después de tres años consecutivos de descensos.
Concentración de riqueza
Este aumento de los beneficios se traduce en una elevada concentración de la riqueza. El coeficiente de Gini, que va de 0 —igualdad completa— a 1 —concentración máxima—, permite hacerse una idea de la magnitud de la desigualdad: cuanto más se acerca a 1, mayor es la parte de la riqueza que se concentra en una minoría. De acuerdo con las estimaciones más recientes del economista Li Shi, decano del Instituto de Prosperidad Común y Desarrollo de la Universidad de Zhejiang, el Gini de riqueza de China pasó de aproximadamente 0,45 en 1995 a más de 0,7 en 2023. No se trata, por tanto, de una variación pequeña: el indicador aumentó en más de 0,25 puntos, mientras que el nivel actual se encuentra más de 0,2 puntos por encima del registrado en 1995.
Otras estimaciones sitúan la concentración en niveles similares. Un estudio publicado en PLOS One en abril de 2026, que corrigió los datos de las encuestas de hogares incorporando información de las listas de grandes fortunas, calculó un Gini de riqueza urbana de alrededor de 0,70. Para poner la cifra en perspectiva, esto significa que el indicador se encuentra muy lejos de una distribución equilibrada de la riqueza y en un nivel incluso considerablemente superior al que presentaba China a mediados de los años noventa. La World Inequality Database sitúa el Gini de riqueza chino en torno a 0,75 en años recientes, una estimación todavía mayor. Las cifras no son directamente equivalentes porque proceden de metodologías y ámbitos de medición distintos, pero no dejan lugar a dudas: en China se está producienfo una elevada concentración patrimonial. El estudio de PLOS One señala además dónde se concentra buena parte de esa riqueza: la vivienda representa más del 75% de los activos de los hogares incluidos en su análisis. Pero la desigualdad no se explica únicamente por las diferencias dentro de las ciudades, al contrario, la brecha entre la población urbana y rural representa todavía más de la mitad del Gini total de riqueza. El mismo periodo ha registrado, según Li Shi, una fuerte desaceleración desde 2018 en el crecimiento real de los ingresos de los hogares de renta baja y media. Es decir, el aumento de la riqueza acumulada no se ha producido al mismo ritmo en los hogares de la clase trabajadora.
La desigualdad de ingresos presenta una escala distinta, aunque también elevada. El Gini oficial de ingresos se situó alrededor de 0,465 en 2024, frente a valores superiores a 0,7 en las estimaciones de riqueza. La diferencia importa porque ingresos y patrimonio no miden lo mismo: el primero muestra cómo se distribuye lo que reciben los hogares, mientras que el segundo mide la concentración de los activos que poseen. En conjunto, las estimaciones citadas muestran una diferencia clara entre ambas dimensiones: la concentración de la riqueza es mucho mayor que la desigualdad medida únicamente a través de los ingresos, y la vivienda ocupa un lugar central en esa concentración.
Grandes fortunas y política fiscal
Según la Hurun Global Rich List 2026, China volvió a situarse por delante de Estados Unidos en número de milmillonarios, con 1.110, frente a 1.000 estadounidenses. Shenzhen alcanzó 132 milmillonarios, 47 más que un año antes, por delante de Shanghái, con 120, y Pekín, con 107. Al mismo tiempo, el Ministerio de Finanzas y la Administración Estatal de Impuestos introdujeron en julio nuevas reglas para aplicar un impuesto sobre la renta personal del 20% a los trusts extraterritoriales en sus fases de constitución, funcionamiento y liquidación. Las nuevas normas aplican el principio de transparencia fiscal y establecen un periodo de transición de 90 días para regularizar situaciones anteriores, según Caixin Global.
Estas medidas, que integran la denominada agenda de “prosperidad común” del Partido Comunista de China, llegan acompañadas de presiones presupuestarias. Los datos disponibles muestran, por tanto, una evolución muy desigual de los beneficios empresariales: mientras determinadas ramas industriales acumulan fuertes incrementos, la riqueza continúa altamente concentrada y las autoridades activan algunos mecanismos fiscales que no terminan de atajar la fuerte desigualdad.