El desarrollo de la última crisis diplomática y militar comenzó a fraguarse formalmente en Washington durante las jornadas del pasado martes y miércoles, cuando delegaciones de los gobiernos de Israel y Líbano mantuvieron una ronda de diálogo de alto nivel auspiciada por la mediación de Estados Unidos. En el transcurso de estas reuniones, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó haber sostenido una tensa conversación telefónica con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, motivada por la reciente ampliación de la campaña militar en territorio libanés. Ante los medios de comunicación, Trump defendió explícitamente la necesidad de disociar "de manera estructural" las negociaciones de Líbano respecto del ataque latente contra Irán.

Sin embargo, esta postura de compartimentación diplomática chocó inmediatamente con la posición de Teherán, cuyo ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, advirtió el mismo miércoles de que cualquier ofensiva de envergadura desencadenaría una reanudación total de las hostilidades en la región. Mientras los enviados políticos debatían en la capital estadounidense, la realidad sobre el terreno mantuvo su curso violento el miércoles con ataques israelíes que dejaron al menos nueve víctimas mortales en el sur de Líbano y provocaron la incursión de proyectiles y una aeronave hostil en el espacio aéreo israelí.

Al cierre de las sesiones del miércoles, el Departamento de Estado de Estados Unidos difundió un comunicado conjunto en el que se anunciaba la redacción de un borrador de "alto el fuego". Los términos del documento supeditaban el "cese de las hostilidades" al fin total de los ataques de Hezbollah y a la evacuación de sus efectivos armados del sector al sur del río Litani, proyectando una nueva cita la semana del 22 de junio. Sin embargo, coincidiendo con el anuncio de esta tregua teórica, la violencia alcanzó de forma directa a las fuerzas internacionales con el lanzamiento de cuatro proyectiles de mortero contra la base Miguel de Cervantes, el acuartelamiento próximo a la localidad libanesa de Marjayún que sirve de cuartel general a la brigada multinacional este de la FINUL, bajo el mando del general español Antonio Ortiz. Israel afirmó "no ser responsable" tras el ataque y señaló, como es ya habitual, a Hebozllah. El Ministerio de Defensa español y la propia misión de paz de la ONU confirmaron que, a consecuencia del impacto de las granadas, un casco azul de nacionalidad serbia falleció debido a la gravedad de las heridas tras ser evacuado a un hospital de Beirut, mientras que dos soldados españoles sufrieron contusiones de carácter leve y quedaron fuera de peligro tras ser atendidos en la propia instalación.

Este ataque desencadenó una "enérgica" respuesta internacional. Desde París, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, condenó el suceso de inmediato, trasladó sus condolencias al Gobierno de Serbia y exigió que el bombardeo sea investigado "hasta las últimas consecuencias para que los responsables comparezcan ante la justicia internacional". Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, manifestó su "condena absoluta" a través de canales oficiales y apeló de urgencia a que todas las partes cumplan íntegramente el alto el fuego pactado el día anterior. Con esta nueva víctima militar, ascendieron a seis los cascos azules asesinados en la región desde que Israel iniciara su invasión terrestre el pasado 2 de marzo de 2026.

Fractura política en Israel ante el acuerdo

La gravedad del incidente en Marjayún coincidió con una inmediata fractura interna dentro del Ejecutivo genocida a primeras horas de este jueves, evidenciando las dificultades para consolidar el pacto de Washington. El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el fascista Itamar Ben Gvir, censuró públicamente el proyecto de "tregua" a través de sus canales oficiales, calificándolo de "quimera" y de "grave error estratégico que solo servirá para fortalecer la estructura operativa de Hezbollah en la frontera". Ben Gvir exigió formalmente a Netanyahu que traslade la decisión a votación en el seno del Gabinete, argumentando que el primer ministro "debió haber rechazado las presiones de Donald Trump para priorizar la soberanía de Israel y la continuación de la ofensiva hasta lograr la derrota militar absoluta" de la milicia chií.

Hezbollah habla de "farsa y humillación"

La viabilidad del acuerdo internacional quedó definitivamente suspendida este mismo jueves tras el pronunciamiento oficial del líder de Hezbollah, Naim Qassem. A través de un mensaje escrito, Qassem rechazó de forma categórica las condiciones del texto auspiciado por Washington y tildó de "farsa" y "humillación" las negociaciones directas entabladas por las autoridades de Beirut. El dirigente aclaró que su formación "no ha asumido ningún compromiso de no resistencia" y advirtió de que "enfrentarán la invasión israelí con toda su capacidad operativa mientras persistan los ataques en el territorio". Qassem insistió en que cualquier cese de hostilidades debe ser integral y abarcar la totalidad de Líbano de forma simultánea, rechazando los repliegues parciales en el frente meridional y exigiendo la retirada absoluta de las tropas israelíes, la liberación de prisioneros, el retorno de los desplazados y la reconstrucción de las áreas afectadas.

Paralelamente a las declaraciones políticas de este jueves, las operaciones militares de las fuerzas de ocupación y las respuestas de Hezbollah continuaron registrándose. El Ministerio de Sanidad libanés y la agencia estatal de noticias National News Agency confirmaron que los bombardeos israelíes de las últimas horas provocaron la muerte de al menos ocho personas y dejaron quince heridos en diversos puntos geográficos del país. La agresión más letal de la jornada se localizó en la ciudad de Sahmar, situada en el valle de la Becá, donde un impacto de la aviación israelí causó cinco muertos y un herido.  Con estas cifras oficiales actualizadas este jueves, la cartera sanitaria libanesa sitúa el balance acumulado en 3.526 fallecidos y 10.733 heridos desde la nueva invasión a gran escala el pasado 2 de marzo.