Los delitos e incidentes de odio en el Estado español registraron un incremento del 23,6% durante el año 2025, alcanzando la cifra más alta desde que se inició el registro estadístico de esta tipología en 2014. Según los datos del 'Informe sobre la evolución de los delitos e incidentes de odio en España', presentado este miércoles por el Ministerio del Interior en la sede del Centro Tecnológico de Seguridad ubicado en El Pardo, Madrid, se investigaron un total de 2.417 infracciones penales.

El análisis detallado del documento constata que la criminalidad asociada al odio subió en prácticamente todos los ámbitos de análisis, a excepción de la discriminación generacional, que experimentó un descenso del 31%. Por tipologías, los delitos motivados por racismo y xenofobia se mantuvieron como los más numerosos con 934 casos computados, lo que equivale a una subida del 16,1% respecto al ejercicio precedente. En segundo lugar se situaron los incidentes relacionados con la orientación sexual e identidad de género, con 571 hechos, seguidos por los motivos ideológicos, que alcanzaron las 241 infracciones tras un repunte del 64%.

Por otra parte, los mayores incrementos porcentuales se observaron en los ámbitos de la islamofobia, que creció un 133%, reflejando un repunte especialmente agresivo en el entorno digital con un alza del 450%. Las amenazas y las lesiones figuran como las conductas delictivas predominantes dentro de estas categorías, por encima de la promoción a la discriminación, los daños materiales y el trato degradante.

El mapa de la memoria

Para contextualizar este incremento de la violencia, los periodistas Miquel Ramos y David Bou documentan desde hace quince años todas las víctimas mortales relacionadas con la xenofobia, la LGTBIfobia o la aporofobia desde la década de los noventa. Su investigación, plasmada en un mapa detallado, ha identificado al menos 91 víctimas mortales desde 1990 en episodios marcados por la discriminación. Ambos reporteros han publicado este miércoles la última actualización de este registro, que incluye el periodo de 2020 a 2025, sumando siete crímenes mortales más con signos de odio en este último tramo.

La gravedad de la aporofobia, especialmente a las personas sin hogar, queda en evidencia en casos como el ocurrido en abril de 2020. En pleno confinamiento por el covid y con solo once días de diferencia, tres personas que dormían en la calle fueron asesinadas en el Eixample de Barcelona. Las víctimas de este ataque en serie fueron Imad Allous, Juan Ramón Barberán Giner y Jean Pierre Herbillon, y su agresor, Thiago Fernandes, fue condenado recientemente a 63 años de cárcel. Sin duda, otro de los asesinatos que más indignación y movilización social ha suscitado en los últimos años ha sido el de Samuel Luiz, el joven de 24 años que recibió una paliza mortal en A Coruña en 2021 mientras sufría insultos homófobos.

El periodista Miquel Ramos señala que, más allá de los casos con una gran repercusión social o que han causado conmoción, el valor de su trabajo consiste en "visibilizar muchos otros crímenes desconocidos que demuestran que hay más asesinatos racistas y neonazis de los que trascienden públicamente". Además de referentes históricos de la violencia ultra como Guillem Agulló en los noventa en o Lucrecia Pérez, considerada el primer asesinato racista, existe una larga lista de víctimas que no se conocieron en su día o que fueron desvinculadas de los motivos de odio que hoy se han podido acreditar.

A la hora de incluir los casos en el mapa, los autores no se limitan únicamente a si la Justicia constató la agravante de discriminación, puesto que, aunque figura en el Código Penal desde 1995, la práctica judicial tardó años en aplicarla de forma habitual y, aún hoy, muchas veces no lo hacen. Ramos y Bou evalúan también los detalles de prensa, testimonios propios y la valoración de los colectivos afectados, lo que les ha llevado a revisar el registro histórico: eliminaron 19 casos de un informe previo del Movimiento contra la Intolerancia por "falta de documentación suficient"e, y añadieron dos asesinatos de los noventa antes desconocidos, que corresponden a Silveiro Aragonés, un sintecho pateado hasta la muerte en Madrid en 1991, y Mariano Gómez Higuera, apuñalado por la espalda en la Casa de Campo en 1993 por menores que salieron a la caza de homosexuales.

Del total de los 91 casos acreditados en el proyecto Crímenes de Odio, la mitad se concentran geográficamente en la Comunidad de Madrid y Catalunya, con 46 asesinatos registrados. Las motivaciones vinculadas al racismo, la xenofobia y la aporofobia son las más habituales y representan el 42% de las muertes totales del mapa. Entre los ejemplos más recientes se encuentran Younes Bilal, un ciudadano marroquí asesinado en Mazarrón en 2021 entre insultos racistas, Miguel Ángel Calvo, que recibió una paliza mortal en 2023 por el simple hecho de dormir en la calle. A pesar de que la cifra de crímenes mortales parece haberse reducido en los últimos años, Ramos advierte de que los discursos de odio han irrumpido y se han normalizado en la esfera pública actual, por lo que alertan de sus peligrosas consecuencias. Con el fin de divulgar esta realidad más allá del mapa, los autores han impulsado proyectos complementarios como el documental La xarxa ultra, de David Bou, o el podcast Crímenes de Odio, conducido por Ramos en la Cadena SER.