El Estado español se ha posicionado como uno de los que menor índice de ocupaciones ilegales de vivienda tiene en el entorno europeo y, de manera paralela, se ha consolidado como el primer país de Europa y el cuarto a nivel mundial con mayor volumen de sistemas de alarma instalados, siendo superado únicamente por potencias como Estados Unidos, China y Japón. Este escenario ha disparado un sector económico que capitaliza de forma muy rentable la preocupación social por la “seguridad y la ocupación”, registrando un notable incremento en su actividad comercial durante el último ejercicio, durante el cual, apenas un 0,05% del parque inmobiliario fue ocupado. De acuerdo con el último balance sectorial publicado por el Observatorio Sectorial DBK de Informa, el uso de alarmas en inmuebles experimentó un repunte del 6,2% a lo largo de 2025, concentrando este crecimiento de forma casi exclusiva en el ámbito residencial en detrimento del sector profesional, el cual muestra ya una capacidad de expansión mucho más limitada.

El informe estadístico detalla que, al cierre de diciembre del año pasado, el número de conexiones activas a centrales receptoras de alarmas en el territorio estatal se situó en los 3,62 millones de unidades. En términos financieros, la facturación total derivada exclusivamente de las cuotas de conexión contratadas por los usuarios rozó los 1.800 millones de euros durante 2025. La consultora económica destaca que el crecimiento de los ingresos de las compañías de seguridad privada superó proporcionalmente al aumento en el número de dispositivos instalados, un fenómeno que se explica por la actualización generalizada de las tarifas comerciales en un entorno macroeconómico fuertemente inflacionista, así como por la mayor comercialización de servicios tecnológicos de valor añadido que incrementan de forma directa el gasto medio por cada cliente.

El análisis de la consultora pone de manifiesto un proceso de consolidación empresarial acelerado dentro del mercado de la seguridad privada, motivado tanto por las fusiones y adquisiciones corporativas como por el cese de actividad de los operadores independientes con menores márgenes de rentabilidad. Esta tendencia provocó que, en diciembre de 2025, las cinco principales empresas del sector aglutinaran cerca del 85% de la cuota de mercado total de las conexiones activas a centrales de monitoreo, evidenciando un escenario de alta concentración empresarial. De cara al futuro a corto y medio plazo, las previsiones de la entidad siguen apuntando hacia un ritmo de crecimiento.