Dos de cada diez jóvenes ha dormido en la calle por motivos económicos
Ante una realidad que cada vez viven más de cerca, los jóvenes de entre 18 y 27 años duplican la tasa de respuesta y auxilio ante agresiones contra personas sin hogar.
Un estudio de ámbito estatal publicado con motivo del Día Internacional contra los Discursos de Odio revela que el 18,9% de los jóvenes mayores de edad pertenecientes a la llamada “Generación Z” afirma haber dormido alguna vez en la calle o en un espacio público abierto debido a dificultades económicas. Esta cifra duplica ampliamente la media registrada en el conjunto de la población, según las conclusiones del informe titulado ‘Radiografía social del sinhogarismo en España: Generación Z’. El documento ha sido elaborado por la ONG Hogar Sí, a partir de una encuesta realizada por la firma 40dB.
El análisis sitúa a la población de entre 18 y 27 años como un colectivo especialmente expuesto a la exclusión residencial, un fenómeno impulsado por la precariedad laboral, la crisis de vivienda y la inestabilidad económica extrema. Los datos recabados indican que las dificultades habitacionales se manifiestan de diversas formas en este rango de edad, puesto que el 35,4% de los encuestados ha tenido que alojarse temporalmente en casas de familiares o amigos por motivos financieros, un 18% ha recurrido a alojamientos temporales de emergencia, como albergues y un 18,4% ha pernoctado en espacios “no concebidos para morar”, tales como trasteros o vehículos particulares.
Una realidad cada vez más cercana
Esta realidad sociológica se traduce también en una mayor cercanía y contacto cotidiano con el fenómeno del sinhogarismo. El informe señala que el 73,8% de los integrantes de esa franja de edad afirma haber visto a una persona en situación de calle durante el último mes, el 46,7% asegura haber brindado ayuda directa y el 42,8% ha mantenido conversaciones con personas en esta circunstancia. Desde la ONG Hogar Sí se destaca que estos indicadores demuestran que el sinhogarismo ha dejado de ser una realidad lejana o excepcional para los jóvenes, integrándose en su entorno inmediato o en sus propias trayectorias vitales. Ante este escenario, la juventud muestra un compromiso superior al de otras edades, con un 36,7% de colaboración activa en entidades de apoyo, frente al 27,5% registrado en el resto de las generaciones.
La investigación dedica un apartado específico al impacto de la aporofobia y las dinámicas de hostilidad. El 50,8% de los jóvenes encuestados asegura haber presenciado actos de odio hacia personas sin hogar, ya sea en entornos presenciales o a través de redes sociales, una proporción que contrasta con el 26,4% observado en el conjunto de la población. Estos actos comprenden desde insultos y humillaciones hasta agresiones y rechazo explícito por motivos habitacionales. Ante estas situaciones de violencia, los jóvenes muestran una mayor disposición a la intervención directa, dado que el 25,3% afirma que intentaría detener el incidente de odio, en comparación con el 15,4% de las generaciones mayores, si bien la opción de llamar a la Policía sigue siendo una medida más frecuente entre los tramos de edad más avanzados.