Ayer fue detenido el propietario de un restaurante de cocina italiana ubicado en la playa de Palma, en Mallorca, acusado de un presunto delito de lesiones tras atacar con un arma blanca a uno de sus empleados. Según informaron fuentes de la investigación, los hechos se desencadenaron durante la madrugada del pasado martes en el propio establecimiento, tras una acalorada discusión entre el empleador y la víctima, quien ejercía como camarero en el local, a causa de las condiciones laborales y los turnos de trabajo abusivos impuestos a la plantilla.

La disputa comenzó cuando el empleado se quejó formalmente de la explotación laboral ilegal a la que estaba siendo sometido, señalando que las jornadas de trabajo se prolongaban habitualmente entre las 14 y las 16 horas diarias, acompañadas de un trato despectivo y violento por parte del jefe. En el transcurso del altercado, el propietario se dirigió a la cocina para tomar un cuchillo y, tras lanzarle previamente una silla, le asestó una puñalada en la rodilla izquierda. La agresión le causó al camarero un corte profundo de unos 15 centímetros de longitud y tres centímetros de profundidad. Ante la gravedad de la hemorragia, la rápida intervención de sus compañeros de trabajo, quienes le practicaron de inmediato un torniquete en la pierna afectada, resultó determinante para evitar que se desangrara antes de la llegada de los servicios sanitarios, que posteriormente le aplicaron diez puntos de sutura en el centro médico.

Al personarse en el restaurante una patrulla de la Policía Nacional, los agentes encontraron al dueño notoriamente nervioso. En un primer intento por eludir su responsabilidad, el hostelero argumentó ante las autoridades que las severas lesiones del empleado se habían producido “de manera accidental al cortarse fortuitamente con la pata de una silla metálica”. Sin embargo, el testimonio firme del camarero herido y la posterior inspección ocular realizada por los agentes desmontaron dicha versión. Los policías examinaron el mobiliario en cuestión y comprobaron que, aunque la silla presentaba una pata rota, carecía por completo de restos de sangre que corroboraran la coartada del empleador. Ante la falta de consistencia del relato del propietario y las evidencias físicas recabadas en el lugar, los agentes del orden procedieron a su arresto inmediato y al inicio de las diligencias judiciales correspondientes.