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Vídeos verificados confirman palizas de militares a migrantes en Ceuta

Soldados persiguiendo, derribando y golpeando con porras a jóvenes migrantes en Loma Colmenar y la playa del Trampolín, incluidos menores rociados con gas pimienta cuando volvían de comprar comida; el Gobierno promete “investigar”.

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Fotogramas de distintas agresiones grabadas en vídeo y a las que ha tenido acceso elDiario.es.
Fotogramas de distintas agresiones grabadas en vídeo y a las que ha tenido acceso elDiario.es.

Varios vídeos verificados por elDiario.es confirman las palizas de militares españoles a personas migrantes llegadas a Ceuta durante la entrada masiva de finales de julio. Las imágenes muestran a dos soldados corriendo tras un joven en el límite de la barriada de El Príncipe, derribándolo y golpeándolo con la porra en el suelo, mientras otros uniformados se suman a la agresión. En otro vídeo de la misma noche, dos militares retienen a un migrante y lo empujan a una zanja, donde lo aporrean con las porras ante los gritos de la víctima y la voz de un testigo que pide “no os paséis”. Los hechos ocurrieron entre finales de agosto y mediados de septiembre en Loma Colmenar, donde se instalaron carpas militares el 17 de agosto.

Las Fuerzas Armadas no tienen funciones policiales, de seguridad ciudadana ni de orden público, competencias que en teoría corresponden exclusivamente a la Policía y la Guardia Civil. Pese a ello, los vídeos muestran patrullas militares actuando como fuerzas antidisturbios. El Gobierno ha expresado “su condena” a las agresiones y promete que el “abrirá una investigación al respecto”. El Ministerio de Defensa no ha respondido a las preguntas de elDiario.es sobre las actuaciones, pero varios vecinos de la zona confirman las denuncias: “Si alguno hace algo malo, que venga la Policía o la Guardia Civil. Pero pegar, no”, lamenta uno.

Una segunda investigación del mismo medio ha documentado el uso de gas pimienta contra menores migrantes en actividades cotidianas. Nawfaly, de 17 años, fue rociado desde un vehículo militar mientras caminaba con un amigo tras comprar comida en un Mercadona. “Veníamos de comprar algo de comida, solo estaba andando, miraba el móvil, me han lanzado el spray desde el coche. ¿Por qué nos hacen esto?”, relata el menor. Reda, también de 17 años, fue rociado con gas lacrimógeno por soldados con boinas rojas cuando se dirigía a las tiendas de campaña donde duerme. “Necesito ayuda. Me estoy muriendo por las quemaduras”, escribió al medio. En un tercer caso, un furgón militar entró en una zona privada del polígono del Tarajal y roció con gas lacrimógeno a personas migrantes que dormían en un coche. La abogada Anaïs Franquesa, del Centro Iridia, advierte de que “el hecho de estar usando gas con el objetivo de castigar, discriminar o humillar podría ser constitutivo de tortura o un delito contra la integridad moral”. La OSCE alerta de que “los niños son inequívocamente vulnerables a los efectos psicológicos del uso de gas pimienta”.