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Desarticulan en Ceuta una red de “pisos patera” que hacinaba a migrantes

Sótanos y garajes insalubres de apenas 15 metros cuadrados con 25 personas dentro por 900 euros al mes, y cobros de dinero por mantas y colchones, e incluso por cargar el móvil.

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Foto: elfarodeceuta.es
Foto: elfarodeceuta.es

Desmantelado en Ceuta un lucrativo entramado clandestino dedicado al alojamiento precario e insalubre de personas migrantes. Las investigaciones, llevadas a cabo en los últimos días en la ciudad autónoma, han sacado a la luz la explotación a la que son sometidos los migrantes que lograron acceder a Ceuta en el salto masivo registrado los pasados 30 y 31 de julio. A través del alquiler de garajes, trasteros y sótanos reducidos, diversos particulares y grupos organizados cobraban tarifas excesivas aprovechando la extrema vulnerabilidad de los recién llegados.

Una de las operaciones tuvo lugar en la barriada de El Príncipe, donde han detenido a dos personas tras los avisos emitidos por la propia comunidad de vecinos. Los residentes alertaron de la presencia constante de extranjeros en zonas comunes del inmueble, como el garaje comunitario, donde una veintena de personas dormían sobre el suelo de las plazas de aparcamiento o en pequeños trasteros. Los arrestados exigían a las víctimas hasta 30 euros diarios o 900 euros mensuales por pernoctar en el recinto. Además, imponían tarifas adicionales por el uso de mantas y colchones, y cobraban entre cinco y diez euros por permitir una carga completa de teléfono móvil. La investigación relacionó a los sospechosos con una red que también cobraba 6.000 euros por organizar traslados clandestinos hacia la península, coaccionando a los afectados con amenazas de muerte para evitar que delataran a la organización si eran detenidos.

En una actuación paralela, han detenido a una pareja propietaria de un sótano de solo 15 metros cuadrados donde se hacinaban 25 personas, entre las cuales figuraban seis menores de edad. Los agentes constataron que el inmueble presentaba unas condiciones de salubridad e higiene nulas, contando únicamente con un cuarto de baño, una cocina reducida, un colchón doble y dos colchonetas sobre el suelo. Por este espacio, los dueños cobraban hasta 300 euros mensuales a cada inquilino.