Una turba confunde a una diputada de Ceuta con una ONG y apedrea su coche
Decenas de fascistas convocados contra la llegada del colectivo iruindarra Negu Gorriak/Derecho a Techo atacan ante la pasividad policial el vehículo de Julia Ferreras (Ceuta Ya!) con huevos y piedras.
Una jornada de tensión en el puerto de Ceuta terminó con el coche de una diputada de la Asamblea destrozado a pedradas y huevos, dos detenidos y cargas policiales con disparos al aire. Los hechos ocurrieron la tarde del domingo 20 de septiembre, cuando medio centenar de vecinos se concentraron a la salida de vehículos del puerto para impedir la llegada del colectivo iruindarra Negu Gorriak/Derecho a Techo, al que acusaban de “proetarra” y de venir a “romper la convivencia” con ayuda humanitaria a los migrantes. En un momento de confusión, el grupo se lanzó contra un coche gris que confundió con el de los activistas. En su interior viajaban la diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras, el abogado y activista de la Flotilla de Gaza Rafael Borrego y la abogada de derechos humanos Sofía Acevedo. “Un señor ha dicho este es uno de ellos, es un proetarra, y toda la gente se ha echado encima de mí”, relató Borrego a elDiario.es. “Nos han reventado. Esto ha sido una burrada. Nos iban a matar”.
Los manifestantes, que gritaban “puta ETA, puta ETA” y “somos caballas, no etarras”, ignoraron las explicaciones de la diputada. Un vídeo grabado desde el interior del vehículo recoge el momento en que Ferreras, bajando el cristal, grita: “Soy diputada de la Asamblea de Ceuta, que no somos nosotros”. “Estáis reventando a personas de Ceuta, quillo. ¡Ay dios de mi vida, el odio inoculado!”, lamenta. “Me dice la Policía que no grabe, han reventado el coche por delante y por atrás. No tenemos salida”, añade Borrego. La luna trasera y la delantera quedaron completamente destrozadas, así como uno de los laterales. La Policía Nacional, que se vio desbordada tras permitir que la multitud acechara al vehículo, tuvo que escoltarlo para sacarlo de la zona, según detalla El Faro de Ceuta.
El episodio ha generado una ola de críticas por la evidente asimetría en la respuesta policial. Mientras las protestas de signo progresista, sindical, de izquierdas o las relacionadas con la solidaridad con los migrantes suelen ser recibidas con un despliegue policial inmediato y contundente que no duda en cargar con violencia ante cualquier intento de traspasar el cordón policial, en esta ocasión la Policía Nacional permaneció impasible mientras una turba reaccionaria organizada a través de redes sociales atacaba un vehículo ocupado por una diputada y dos abogados. La confusión que llevó a atacar el coche de una diputada —a la que los manifestantes siguieron golpeando incluso después de que se identificara como tal— demuestra hasta qué punto el clima de odio, irracionalidad y desinformación se ha instalado en las calles de Ceuta y España, donde cualquier vehículo sospechoso de pertenecer a una mera ONG se convierte en objetivo a batir. La Policía ahora dice “investigar” lo sucedido mientras las dos personas detenidas pasarán a disposición judicial en las próximas horas.
La protesta había sido convocada a través de redes sociales bajo el lema “basta ya contra los radicales”, después de que un medio digital derechista difundiera que Negu Gorriak era una organización “proetarra”. Los vecinos concentrados, que cortaron el paso y se enfrentaron a los agentes al grito de “sanchistas”, recibieron a los vehículos que desembarcaban del ferry con insultos y lanzando objetos. Cuando la tensión escaló y la Unidad de Intervención Policial (UIP) se vio ya completamente desbordada, cargó a la altura de la Casa del Mar. Al llegar refuerzos, los antidisturbios dispararon al aire. Los manifestantes respondieron entonces gritando “¡Id al Trampolín!", en referencia a la ubicación donde se alojan las personas migrantes que entraron desde Marruecos a finales de julio. El líder de Ceuta Ya!, Mohamed Mustafa, confirmó que Ferreras se personó en Comisaría para denunciar la agresión.
La asociación Negu Gorriak/Derecho a Techo había anunciado días antes su viaje a Ceuta con el objetivo de “poner el cuerpo como escudo ante la violencia sin precedentes que están sufriendo las personas refugiadas” en una ciudad “altamente militarizada”. Su llegada, prevista para repartir ayuda humanitaria y denunciar las agresiones de militares contra los migrantes, desató una reacción que derivó en violencia contra personas que nada tenían que ver con el colectivo. El episodio evidencia el clima que atraviesa Ceuta desde el inicio de este nuevo episodio de la crisis humanitaria, cuando la entrada de personas migrantes desbordó la ciudad y dejó miles de ellos en situación de desamparo.