Destituido y bajo arresto domiciliario el presidente de Paraguay por el ‘corralito’ del Ueno Bank
El Senado destituye a Santiago Peña, accionista de Ueno Holding hasta 2025, y la Fiscalía lo pone bajo arresto domiciliario por “lesión de confianza”: tres millones de personas han perdido el acceso a sus ahorros.
El Senado de Paraguay destituyó este viernes 6 de noviembre a Santiago Peña como presidente de la República tras un juicio político por su gestión del colapso del Ueno Bank, y la Fiscalía ordenó minutos después su arresto domiciliario por presunta “lesión de confianza” y otros delitos relacionados con el caso. La destitución se produjo con 44 votos a favor de 45 senadores, una ausencia y ningún voto en contra, según El País. Peña había anunciado su renuncia el jueves 5 de noviembre para “evitar más daño al país” y “devolverle la tranquilidad al Paraguay”, pero el Congreso no pudo pronunciarse sobre la dimisión por falta de cuórum, lo que permitió que el juicio político continuara y culminara con su destitución, según EFE. La medida de arresto se dictó después de que el Senado le retirara su aforamiento. Peña debe presentarse ahora ante la Unidad de Delitos Económicos y Anticorrupción.
El origen de la crisis es el colapso del Ueno Bank, una entidad digital que había crecido rápidamente hasta administrar cerca de 850 millones de dólares en fondos públicos. El Banco Central ordenó su intervención el 3 de noviembre tras detectar un deterioro de solvencia por debajo de los mínimos exigidos, según El País. La quiebra dejó a casi tres millones de personas, el 60% de la población adulta de Paraguay, sin acceso a sus ahorros. La crisis desató protestas de usuarios y una investigación penal que involucra a 27 personas vinculadas al banco; la Fiscalía emitió órdenes de detención contra ocho ejecutivos de Ueno, que se entregaron a las autoridades, según Reuters. También fue detenido Carlos Carvallo, expresidente del Banco Central.
El presidente fue accionista del banco hasta el año pasado
Los legisladores que impulsaron el juicio político acusaron a Peña de mal desempeño de funciones, conflicto de interés, manipulación regulatoria, desvío de fondos previsionales y encubrimiento institucional del Banco Central. También cuestionaron su evolución patrimonial y su relación con Ueno Holding, de la que fue accionista hasta 2025, según Reuters. Peña ha afirmado que la crisis responde a una escalada política de un “problema técnico y regulatorio” y que cualquier presunta irregularidad debe abordarse en los tribunales. El vicepresidente Pedro Alliana asumió la Presidencia el mismo 6 de noviembre, con mandato hasta 2028, aunque su imagen se ha visto afectada por su cercanía política y personal con el ahora expresidente. La caída de Peña es el segundo caso en la historia reciente de Paraguay en que un presidente es desalojado mediante juicio político, después de Fernando Lugo en 2012.
El caso deja varias incógnitas. La Fiscalía puede ampliar las acusaciones o presentar cargos formales contra Peña, pero no está claro si los ahorradores recuperarán el acceso a sus fondos ni si habrá nuevas protestas. La estabilidad política del nuevo Gobierno de Alliana pende de un hilo, mientras queda por determinar si se establece una responsabilidad penal directa de Peña en el corralito del banco que gestionaba fondos públicos y ahorros de la mayoría de la población adulta del país.
Un socio del trumpismo y la extrema derecha internacional
El ahora exmandatario, de 47 años, es economista formado en la Universidad Católica de Asunción que trabajó en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Central de Paraguay. Militante del histórico Partido Colorado, de derecha, Peña se define por un perfil tecnocrático, “promercado” y conservador: es contrario al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo. Su política exterior se articuló sobre tres socios “estratégicos” (EEUU, Israel y Taiwán), a los que sumó un alineamiento ideológico explícito con el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo argentino Javier Milei, aunque sin la retórica incendiaria de ambos. Paraguay trasladó su embajada a Jerusalén/Al-Quds durante su mandato, respaldó explícitamente al Estado de Israel en la Corte Internacional de Justicia y firmó un acuerdo para la presencia de militares estadounidenses en el país, además de adherirse al “Escudo de las Américas” impulsado por Washington. Al mismo tiempo, mantuvo una línea de apertura comercial y atracción de inversiones, con la vista puesta en el acuerdo Mercosur-Unión Europea y en mercados como India, Japón o Emiratos Árabes Unidos.