La AfD logra por primera vez la Presidencia de un Parlamento regional alemán
Tobias Rausch es elegido presidente del Parlamento de Sajonia-Anhalt con el apoyo de la Alianza Sahra Wagenknecht y al menos cuatro apoyos más de origen no confirmado.
Tobias Rausch, diputado de Alternativa por Alemania de 35 años, fue elegido el 6 de octubre presidente del Parlamento regional de Sajonia-Anhalt, el Landtag. Es la primera vez que un miembro de AfD ocupa la Presidencia de un Parlamento regional alemán. Rausch obtuvo 48 de los 82 votos emitidos. AfD cuenta con 39 escaños y el BSW (Alianza Sahra Wagenknecht) con cinco, de modo que ambas formaciones suman 44 votos. El resultado superó en cuatro votos esa suma. El BSW, una formación considerada como “izquierda anti-inmigración” había anunciado previamente que apoyaría a Rausch para la Presidencia del Parlamento, por lo que está confirmado que el resultado contó con el respaldo de BSW y la propia AfD. La votación fue secreta. Se sabe que Rausch obtuvo cuatro votos más que la suma de los escaños de AfD y BSW, pero no está confirmado oficialmente que procedieran de cuatro diputados de los conservadores de la CDU. Varios medios y fuentes políticas consideran probable esa hipótesis. Die Zeit informó de que el resultado podía responder a un acuerdo con representantes de la Unión, mientras que otras informaciones señalaron que cuatro votos adicionales habrían salido previsiblemente de la CDU.
Rausch es el presidente del Landtag de Sajonia-Anhalt, no el presidente del Gobierno regional ni el Ministerpräsident, puesto que la Presidencia del Parlamento es el cargo institucional más alto de la cámara y tiene funciones de dirección parlamentaria, representación y aplicación del reglamento, pero no equivale a dirigir el Ejecutivo regional. En la misma sesión fueron elegidos vicepresidentes Hans-Thomas Tillschneider, de AfD, y Carsten Borchert, de la CDU. Tillschneider obtuvo 44 votos, pero el BSW había anunciado que no lo apoyaría, por lo que también quedaron dudas sobre el origen de varios votos adicionales.
La elección tiene importancia nacional por tres motivos: es la primera vez que una formación de extrema derecha ocupa la Presidencia de un Parlamento regional alemán desde 1945; se produce después de que AfD se convirtiera en la fuerza más votada en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt; y el resultado evidencia que AfD puede alcanzar cargos parlamentarios con el apoyo explícito del BSW y, posiblemente, combinando votos adicionales de otras formaciones. La elección no significa, por sí sola, que AfD controle el Gobierno regional ni que exista una coalición formal con el BSW o la CDU, pero es un paso significativo.
El BSW cuenta con cinco diputados y entró en el Parlamento regional con el 5,3% de los votos. La formación había expresado su disposición a apoyar a Rausch para la Presidencia del Parlamento. Su argumento público fue “el respeto a las prácticas parlamentarias y al derecho de la fuerza más votada a presentar al candidato para el cargo”. Hasta el momento, el apoyo del BSW a Rausch acredita una “coincidencia concreta” en la elección de la Presidencia, no una coalición formal; de momento. La CDU ha negado públicamente que sus diputados apoyaran a los candidatos de AfD en la sesión. El líder parlamentario de la CDU, Sven Schulze, afirmó que no hubo votos de su grupo para Tillschneider. Sin embargo, la votación fue secreta y el resultado de Rausch, 48 votos frente a los 44 que suman AfD y BSW, deja cuatro votos cuyo origen no puede determinarse públicamente. Por eso, la hipótesis de apoyos individuales de la CDU sigue abierta.
En las elecciones regionales del pasado 6 de septiembre, AfD ganó en Sajonia-Anhalt, aunque no obtuvo mayoría absoluta. El BSW entró en el Parlamento con cinco escaños y pasó a ser potencialmente decisivo para formar mayorías. La nueva composición dificulta que se forme un Gobierno estable: AfD es la fuerza mayoritaria; el BSW está dispuesto a mantener conversaciones con AfD, aunque rechaza inicialmente una coalición formal; la CDU ha rechazado por ahora una cooperación con AfD; y SPD y otras fuerzas también han descartado colaborar con la formación ultraderechista. La maniobra llega en un contexto de mayorías fragmentadas y negociaciones abiertas que abren el debate sobre el estado del “cordón sanitario” al fascismo.