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“No pasarán”: la acampada por la vivienda de València resiste ante la amenaza fascista

Un cordón antifascista de 1.500 personas protege la acampada en la Plaza del Ayuntamiento frente a las convocatorias fascistas de Núcleo Nacional y Patriam que amenazaban con desalojarla.

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Foto: OJS País Valencià
Foto: OJS País Valencià

La Acampada por el derecho a la vivienda de València se instaló el sábado 4 de octubre en la Plaza del Ayuntamiento como protesta indefinida por el acceso a una vivienda digna. Según los organizadores, reúne más de 500 tiendas de campaña y entre 1.300 y más de 1.500 personas. La acampada se mantiene de forma indefinida, con asambleas diarias y el apoyo de movimientos sociales, sindicales y juveniles, y ha llamado a sumarse a la huelga general del 11 de noviembre.

Los participantes han reorganizado y movido las tiendas para facilitar la Procesión Cívica del 9 d’Octubre, Día de la Comunitat Valenciana, pero no levantan la acampada. El conflicto institucional se centra en torno a la mascletà de esa jornada: la Delegación del Gobierno, dirigida por Pilar Bernabé (PSOE), descartó el desalojo forzoso alegando que “no se dan las circunstancias de seguridad, orden público y convivencia” para levantar por la fuerza una acampada de cientos de personas, y “apostó” el derecho constitucional de reunión. El Ayuntamiento de València, presidido por María José Catalá (PP), ha enviado requerimientos para “garantizar la seguridad y el normal desarrollo de los actos del 9 d’Octubre”, niega haber pedido el desalojo y sus servicios jurídicos estudian posibles actuaciones judiciales. Insiste en que la mascletà solo puede celebrarse en la Plaza del Ayuntamiento.

El jueves 8 de octubre, grupúsculos fascistas, principalmente Patriam, Núcleo Nacional y afines, convocaron a través de redes sociales una concentración para “desalojar” la acampada y “defender” el 9 d’Octubre. La acampada llamó a formar un cordón humano de seguridad a partir de las 16:30-17:00 horas. Centenares de personas, muchas jóvenes, con banderas rojas, pancartas antifascistas y lemas de clase, rodearon la plaza. La concentración fascista se trasladó a la Plaza de la Reina, a unos 500 metros, evitando enfrentamientos directos, y solo reunió a unas decenas de personas, en su mayoría jóvenes, algunos menores, que exhibieron banderas de España, cruces de Borgoña y realizaron saludos fascistas. Sobre las 19:30 se disolvieron acompañados por agentes. En la acampada se corearon consignas como “Aquí están los antifascistas”, “No pasarán”, “València será la tomba del feixisme” y “De norte a sud, de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste”, y se rindió homenaje a Maricarmen, figura simbólica de la lucha por la vivienda fallecida el día anterior. La Organització Juvenil Socialista del País Valencià publicó en redes: “¡Contra el fascismo, organización de clase! Hoy la juventud socialista hemos estado en primera línea expulsando a los fascistas que querían desalojar la acampada de València”. Otros colectivos participantes de la acampada también celebraron el “fracaso absoluto” de la convocatoria fascista y la victoria de la movilización antifascista.